El aumento de la deforestación en la Amazonía brasileña en febrero ha suscitado preocupación, con una pérdida de 95,4 kilómetros cuadrados de selva, según el sistema de monitoreo del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasilhttps://www.gov.br/inpe/pt-br (INPE).
A pesar de este incremento comparado con el mismo mes del año anterior, el área afectada sigue siendo la más baja para febrero desde que se empezaron a tomar registros en 2015.
Esto refleja una tendencia a la reducción de la deforestación, impulsada por políticas ambientales más estrictas en los últimos años.
Febrero ha visto una pérdida de más de 95 kilómetros cuadrados de cubierta forestal, aunque este es el registro más bajo para ese mes en los últimos diez años.
El INPE ha reportado un incremento interanual en la deforestación en febrero, pero destaca que la superficie devastada es la menor en un febrero desde 2015, cuando comenzó el monitoreo.
Los expertos señalan que la pérdida de esta vital selva, que es crucial para absorber el CO2 atmosférico, acelera el cambio climático y exacerba el calentamiento global.
En febrero, la Amazonía brasileña perdió 95,4 kilómetros cuadrados de vegetación, un 7,3 % más que en el mismo mes de 2025, pero un 15,6 % menos que en enero de este año, según el informe del Gobierno.
A pesar del aumento interanual, la deforestación en febrero fue la más baja registrada desde el inicio de los monitoreos en 2015, según los datos del sistema de alertas del INPE.
Deforestación en Amazonía Brasilena
La destrucción de la Amazonía, con su capacidad para absorber dióxido de carbono, agrava significativamente el calentamiento global, advierten los científicos.
Durante los tres años de gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, la deforestación ha mostrado una caída en comparación con el mandato de Jair Bolsonaro (2019-2022), quien promovió la explotación de recursos naturales en la Amazonía, incluyendo áreas protegidas.
El gobierno de Lula ha fortalecido los controles para combatir la minería ilegal, el tráfico de madera y la expansión de tierras para la agricultura, esfuerzos que han logrado reducir significativamente la devastación del bioma amazónico.
Se ha registrado una disminución del 35,4 % en la deforestación de la Amazonía brasileña entre agosto de 2025 y enero de 2026 en comparación con el mismo periodo anterior, alcanzando su nivel más bajo desde el inicio de los registros.
Lula, quien planea postularse para la reelección, ha prometido terminar con la deforestación ilegal en la Amazonía para 2030.
Desde el regreso de Lula al poder, la deforestación ha caído considerablemente en comparación con el periodo de Bolsonaro, durante el cual las protecciones ambientales se debilitaron.
Entre agosto de 2025 y enero de 2026, la deforestación en la Amazonía brasileña se redujo aproximadamente un 35 % respecto al año anterior, marcando el nivel más bajo desde que comenzaron los registros.



