EE.UU: Nueva York, un año después del huracán Sandy

La región de Nueva York se recupera lentamente del paso arrasador del huracán Sandy, del que este martes se cumplirá un año, aunque las heridas y las cicatrices siguen siendo hoy muy visibles en las zonas costeras de la ciudad.

Mientras la isla de Manhattan recuperó la normalidad hace tiempo, cientos de familias siguen sin hogar en las áreas costeras más expuestas, donde cientos de viviendas siguen sin ser reconstruidas o se han convertido ya en solares llenos escombros y matojos.

Este lunes 28 de octubre estaba prevista la reapertura parcial del museo de la Isla de Ellis, que guarda los documentos sobre la llegada de decenas de millones de inmigrantes al país y cuyos edificios aún no han sido totalmente rehabilitados, mientras que la vecina Isla de la Libertad, reabierta en julio, sigue en obras.

Sandy llegó con vientos huracanados y fuertes lluvias que, combinadas con la corriente marina y una marea alta causaron gravísimas inundaciones en una región de tierras bajas, ríos y pantanos, donde se ha construido masivamente en zonas inundables.

Las infraestructuras demostraron ser tan indefensas como las miles de casas de estructura de madera destruidas o gravemente dañadas por las aguas.Amplias zonas de la ciudad de Nueva York, así como de las anexas zonas de Long Island y Nueva Jersey, quedaron bajo las aguas.

El huracán causó 117 muertos en todo Estados Unidos, de ellos 53 en el estado de Nueva York y 34 en el de Nueva Jersey, según el Centro para el Control de Enfermedades (CDC), aunque no hay una cifra unificada.

Solamente en la Gran Manzana hubo 44 muertos, dos millones de personas quedaron sin electricidad, decenas de miles perdieron sus viviendas destruidas o resultaron muy dañadas, y se generaron 700.000 toneladas de escombros. Cientos de millones de litros de agua tuvieron que ser bombeados de los túneles del metro, ferrocarril y tráfico rodado.

La mayoría de las víctimas de Nueva York murieron ahogadas en sus casas de Staten Island y Queens, que se convirtieron en trampas mortales, aunque hubo mucha gente que se salvó casi de milagro y tuvo que ser rescatada en embarcaciones o desde los tejados. El alcalde, Michael Bloomberg, había ordenado la evacuación de unas 375.000 personas de las zonas de más riesgo, pero muchos de ellos ignoraron el llamamiento después de que la alerta del huracán Irene, un año antes, se saldase sin consecuencias.

Dos hospitales (Bellevue y Langone-NYU) tuvieron que evacuar de urgencia a sus enfermos tras quedarse sin electricidad y por los daños que el agua causó a sus generadores de emergencia.La lenta recuperaciónUn año después, las autoridades municipales, aseguran que la situación ha mejorado notablemente, aunque con limitaciones.

EFE

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