El cambio climático y el peligro de las garrapatas

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Las garrapatas se pegan al cuerpo al pasar por medio de arbustos o pasto y a partir de ahí las garrapatas se desplazan hasta su objetivo, lugares del cuerpo calientes y húmedos como las axilas o el cabello donde se adhieren a la piel y chupan la sangre.

 
Comunes hasta ahora en parajes boscosos y pastizales, el cambio climático ha propiciado una expansión de estos parásitos en todo el mundo.
 
Las garrapatas son parásitos que se alimentan de la sangre de animales vertebrados, incluidos el perro y el hombre, para completar su ciclo vital dependiendo este de la temperatura externa, humedad e intensidad de luz entre otros factores, aunque su periodo más activo suele coincidir con la época del año comprendida entre primavera y otoño.
 
Estos artrópodos vectores cuya presencia se incrementa notablemente con las altas temperaturas se encuentran presentes en todo el mundo, a nivel de parques públicos, jardines piscinas e incluso en los hogares.
Teniendo en cuenta que una hembra puede poner de 1.500 a 2.000 huevos que evolucionan en un período de 17 a 30 días, la expansión de las garrapatas puede ser desorbitada.
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