El gobernador de Puerto Rico tras el huracán: ‘Es la mayor catástrofe de nuestra historia’

La lluvia arrecia en Puerto Rico, inundado tras el paso del huracán María el miércoles, y todo el territorio sigue sin electricidad, con un 80% sin agua corriente y sin apenas telecomunicaciones. El país caribeño ha sido secuestrado por un desastre natural, es un rehén ansioso por escapar del caos.

El gobernador Ricardo Rosselló, de 38 años, llamó a la calma asegurando que no existe un problema de carestía sino de dificultades provisionales para la distribución de recursos: ‘Tengan paciencia. Hay combustible, hay gasolina, hay diésel. No hay razón ahora para hacer motines. Van a llegar los recursos’, afirmó.

Como prueba, ha publicado en Twitter la imagen de un carguero de combustible entrando en la capital, San Juan. Por su parte, la Cámara de Distribución de Alimentos asegura que hay suministros suficientes para atender a la población hasta que llegue ayuda exterior.

Rosselló ha dicho que el huracán María es ya ‘la mayor catástrofe de Puerto Rico en su historia contemporánea en términos de los daños a la infraestructura’. Indicó que el ciclón George de 1998 tuvo un impacto de 7 mil a 10 mil millones de dólares y afirmó que en el caso de María ‘se puede pensar en números mucho más elevados que esos’.

En distintos puntos de Puerto Rico se han registrado saqueos de gasolineras y de otras tiendas. El gobernador ha extendido hoy por tiempo ilimitado el toque de queda para civiles entre siete de la tarde y cinco de la mañana, incluida la ley seca (prohibición de venta de alcohol).

Solo funciona un 25% de la infraestructura de comunicaciones, según Rosselló, porcentaje que se concentra en el área metropolitana de San Juan. La gente está conduciendo hasta tramos de autopista donde aparece la señal y allí se juntan cientos de coches intentando poder realizar una llamada de teléfono o mandar un mensaje, según ha dicho a este diario desde la capital el reportero puertorriqueño Benjamín Morales, que describe un ambiente general de ‘histeria’. El gobierno ha distribuido 250 teléfonos satelitales por toda la isla entre alcaldes de zonas con poca comunicación.

Rosselló también ha explicado que no es posible tener enegría eléctrica en todos los hospitales del país y que por ello se desalojarán los que no puedan funcionar y se dará prioridad a los más grandes, los que estén más céntricos y puedan dar más servicios a más población. Algunos hospitales de municipios pequeños se han quedado ya inoperativos por falta de combustible.

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