El Mundial de Fútbol en Norteamérica incrementa el consumo de agua y genera 9 millones de toneladas de CO₂

La celebración del Mundial de Fútbol en Norteamérica intensifica el uso de agua en áreas ya afectadas por sequías y altas temperaturas. Expertos en sostenibilidad alertan sobre el impacto de este evento en sistemas hídricos cada vez más frágiles.

El Mundial de Fútbol y su Impacto en el Consumo de Agua

Aparte del agua utilizada para los estadios y el suministro a millones de aficionados, se prevé un récord de emisiones, con más de 9 millones de toneladas de CO₂. Esto es resultado del mayor número de sedes, equipos y viajes internacionales, según la FIFA.

La decisión de organizar el torneo en Estados Unidos, México y Canadá reabre el debate sobre el impacto ambiental de las competiciones deportivas a gran escala. En particular, se destaca la presión severa sobre los recursos hídricos en regiones del continente que ya sufren escasez.

El gran flujo de visitantes incrementa significativamente la demanda de agua en lugares donde los acuíferos están al borde del agotamiento, exacerbando un problema ya existente.

Parte de este consumo elevado se debe a la obligación de tener césped natural en los estadios, lo que aumenta el uso de agua para riego diario, chocando con la realidad climática de las sedes.

En Estados Unidos y México, donde los recursos hídricos ya están bajo intensa presión, la llegada de visitantes añade demandas adicionales en áreas sensibles, elevando la carga sobre el suministro urbano.

Si bien distribuir los partidos entre diversas sedes en tres países ayuda a dispersar el consumo, no elimina el impacto ambiental significativo de un evento de esta magnitud.

El uso de césped natural, exigido por la FIFA, ha elevado las necesidades de riego de los estadios, según Timothy Kellison, profesor de la Universidad de Florida.

Junto con el consumo de agua, el torneo ha aumentado las emisiones de gases de efecto invernadero, alcanzando niveles sin precedentes. La FIFA estima que esta edición superará los 9 millones de toneladas de CO₂, debido a la expansión del número de equipos, partidos y viajes aéreos.

El uso de instalaciones preexistentes, como el SoFi Stadium en California y el Mercedes-Benz Stadium en Atlanta, contribuye a mitigar parte del impacto. Estas instalaciones cuentan con sistemas de captación y reutilización de agua pluvial.

A pesar del alivio parcial por lluvias recientes, el Monitor de Sequía indica que México aún enfrenta desafíos significativos en el manejo del agua, según la profesora Monika Streule.

El aumento de los desplazamientos aéreos entre las tres naciones organizadoras también ha duplicado las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que obliga a reconsiderar la planificación de futuros campeonatos.

La Green Sports Alliance señala que el uso de infraestructuras existentes es clave para minimizar el impacto ambiental de eventos deportivos internacionales.

En resumen, el Mundial de Fútbol pone de relieve la necesidad urgente de equilibrar el espectáculo deportivo con la gestión sostenible de los recursos naturales, especialmente en regiones propensas a la escasez de agua.

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