España refuerza su protección marina, avanzando hacia los objetivos de conservación para 2030. Tras una década de esfuerzos científicos y colaboración social, el país ha ampliado significativamente sus áreas protegidas marítimas. En 2017, solo el 8 % de su espacio marino estaba protegido; hoy, esta cifra ha crecido al 22,5 %, marcando una de las mayores expansiones en Europa.
España avanza en su protección marina
Este desarrollo coloca a España en el camino hacia la meta de salvaguardar el 30 % de sus ecosistemas naturales para el año 2030. La expansión incluye la protección de cetáceos, hábitats vulnerables y especies en peligro, con más de 15.000 personas y 2.000 organizaciones involucradas en el proyecto que redefine la gestión de los recursos marinos del país.
La ampliación de la Red Natura 2000 marina es un pilar crucial para la conservación de la biodiversidad, asegurando la protección de ecosistemas clave. Este impulso llega en un momento decisivo para la biodiversidad europea, posicionando a España como un líder en la conservación oceánica a nivel continental.
El crecimiento sostenido de las áreas protegidas es resultado de una estrategia sólida centrada en la planificación científica, colaboración institucional y adhesión a compromisos internacionales para combatir la pérdida de biodiversidad.
Además de proteger especies amenazadas, estas medidas aumentan la resistencia de los ecosistemas frente a desafíos como el cambio climático, la acidificación oceánica y la degradación de hábitats por actividades humanas.
La creación de 12 nuevos espacios marinos protegidos es uno de los logros más destacados del proyecto LIFE Intemares, incrementando la cobertura ecológica de la Red Natura 2000 marina.
Entre las acciones clave se destaca el establecimiento del Corredor de Migración de Cetáceos del Mediterráneo, crucial para la protección de ballenas y delfines, mitigando riesgos del tráfico marítimo y otras presiones. Este avance se ha apoyado en 63 campañas oceanográficas, ampliando el conocimiento sobre los fondos marinos y especies vulnerables.
El uso de tecnologías avanzadas ha sido fundamental en la identificación de áreas prioritarias de conservación, lo que ha permitido una gestión más sostenible de los recursos marinos. Colaboraciones con 2.000 entidades han demostrado que la protección de los océanos es una responsabilidad compartida.
La formación especializada ha sido crucial, con más de 6.300 profesionales capacitados en gestión de espacios protegidos y vigilancia ecológica. Estas iniciativas han sido respaldadas por 45 millones de euros, canalizados a través de 36 convocatorias de ayudas, fomentando una multitud de proyectos complementarios.
España no solo está ampliando su red de áreas marinas protegidas, sino que también está creando nuevas oportunidades para obtener financiación europea, consolidar alianzas y fortalecer una economía azul sostenible. Este enfoque integrado es clave para enfrentar las presiones ambientales y proteger los recursos naturales del país.
El reto futuro es asegurar una gestión eficaz de estos espacios mediante planes de conservación robustos y seguimiento científico continuo. La biodiversidad marina de España juega un papel vital en la pesca sostenible, el turismo responsable y la resiliencia al cambio climático.



