El Gran Chaco americano: un ecosistema en peligro

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El 60% del Gran Chaco Americano está en Argentina, el resto está en Paraguay, Bolivia y una pequeña proporción en Brasil. Para la Fundación Vida Silvestre tiene una importancia altísima para la conservación de la biodiversidad.

Hacia el oeste se encuentra el “Chaco seco”, donde se alberga el bosque más importante del continente; hacia el este el “Chaco inundable”, aquí las lluvias son mayores.

El Gran Chaco americano atraviesa parcial o totalmente 10 provincias de la Argentina, alberga el 20% de la población y más del 60% total de bosques.

Deforestación

La región chaqueña es un sumidero de carbono: enfría el planeta,
regula los ciclos del agua y es hábitat de vida silvestre.

El problema radica es que con la deforestación de esta masa boscosa se emite carbono y contribuye al calentamiento global.

La deforestación viene acompañada del reemplazo de cultivos agrícolas, en general de monocultivos de soja. La pérdida de un bosque implica la pérdida de una comunidad campesina o indígena.

La primera de las amenazas del Chaco inundable es la conversión, que es cuando se cambia el uso del suelo: se tumba el monte o se reemplaza el pastizal para un monocultivo, por ejemplo.

Después hay amenazas menores como la caza furtiva y la ganadería no sustentable.

“Los ordenamientos de las provincias no lo han protegido, entonces en forma legal se hace una deforestación que afecta a especies en extinción como el aguará guazú”, definió Pablo Preliasco, de Fundación Vida Silvestre.

El Gran Chaco tiene amenazado tanto su ecosistema como su cultura. “A partir del avance del monocultivo de soja y la ganadería a gran escala, en las últimas dos décadas se deforestaron más de 3 millones de hectáreas”, aportó Santiago Cotroneo, de Red Agroforestal Chaco.

Este avance sobre el Gran Chaco Americano provocó la expulsión de las comunidades que habitan, lo que representa el cambio más irreversible.

Así como hay conversión de un bosque a una actividad agrícola, también hay conversión de pastizales a cultivos forrajeros: “De las dos formas hay una pérdida de biodiversidad; en el caso de los pastizales uno encuentra distintas especies de pastos y a la vez hay una fauna asociada a esa vegetación”, aclara Preliasco.



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