La contaminación marina por químicos sintéticos se ha convertido en una preocupación mundial que afecta a los ecosistemas acuáticos, ya que estos contaminantes han sido detectados desde las costas hasta el océano abierto.
Investigaciones internacionales han demostrado que estos compuestos artificiales están presentes en el agua del mar, afectando incluso a regiones alejadas del litoral.
Un reciente estudio, publicado en Nature Geoscience, confirma la presencia generalizada de pesticidas, fármacos y aditivos industriales en el océano.
La Universidad de California en Riverside dirigió un análisis de más de 2,300 muestras de agua de diversas partes del mundo, incluyendo arrecifes y áreas de océano abierto en el Pacífico, Índico y Atlántico Norte.
El estudio revela que al menos 248 compuestos sintéticos conforman la materia orgánica disuelta en el mar, representando cerca del 2% de la señal química global, con mayores concentraciones cerca de las costas.
En áreas cercanas al litoral, donde confluyen residuos urbanos, agrícolas e industriales, estos contaminantes pueden constituir hasta el 20% de la materia orgánica disuelta.
La concentración de estos químicos disminuye con la distancia al litoral pero persiste en el océano abierto, donde se detecta un 1% de estos compuestos.
Entre las sustancias identificadas se encuentran productos de la industria del plástico, cosméticos y cuidado personal, presentes en casi todos los entornos analizados. Los pesticidas y medicamentos son más frecuentes cerca de la actividad humana.
Una innovación del estudio es la capacidad de medir con precisión estos contaminantes mediante nuevas técnicas analíticas, lo que podría mejorar significativamente el seguimiento global.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) destaca la contaminación química como un desafío emergente para los océanos, junto al cambio climático y la acidificación.
La persistencia de estos químicos plantea dudas sobre sus efectos a largo plazo en la biodiversidad marina, con informes que sugieren alteraciones en procesos biológicos y bioacumulación en la cadena alimentaria.
Los expertos abogan por una mejora en la vigilancia internacional, una gestión más efectiva de los residuos y la adopción de modelos de producción más seguros.
El océano, antes visto como un sistema capaz de absorber impactos, está mostrando sus límites, evidenciando la urgente necesidad de acción.



