La fragilidad de las “torres de agua” pone en riesgo al 23% de la población mundial

torre de agua

Las montañas son más vulnerables al cambio climático que el resto del mundo. Y este cambio pone en situación de mayor precariedad “torres de agua” y a los miles de millones de personas que dependen de ellas.

Por eso una nueva investigación publicada en Nature identificó las torres de agua más importantes y vulnerables del mundo. El informe ha creado una plantilla que pueden seguir los líderes mundiales —muchos de los cuales se han reunido en la cumbre del clima anual celebrada en Madrid— para priorizar las iniciativas de adaptación climática ante estos cambios rápidos y sin precedentes.

“Todos necesitamos agua. Somos un 90 por ciento agua, necesitamos agua dulce”, afirma Michele Koppes, climatóloga y glacióloga de la Universidad de la Columbia Británica y autora del informe.

¿Por qué importan las torres de agua?

Las regiones de alta montaña albergan más hielo y nieve en sus picos del que hay en cualquier otra parte del planeta, salvo en los polos. Más de 200.000 glaciares, montones de nieve, lagos de altura y humedales: en total, las regiones de alta montaña contienen casi la mitad de toda el agua dulce que usamos los humanos.

La nieve y los glaciares que cubren las montañas son fundamentales para más de 1.600 millones de personas, más del 20 por ciento de la población actual del planeta. De hecho, es posible que el agua que bebes provenga de una fuente de alta montaña.

Las “torres de agua” de las regiones montañosas del planeta son como tanques enormes con válvulas. El sistema funciona más o menos así: la nieve cae, llena el tanque y se derrite lentamente con el paso de días, semanas, meses o años, una válvula natural que suaviza el patrón de expansión y contracción del caudal.

Esa constancia es importantísima. Importa a quienes viven en las regiones de alta montaña porque el deshielo lento y constante es menos destructivo que las precipitaciones intensas, que pueden provocar inundaciones repentinas o corrimientos de tierra. El caudal constante es mejor para los agricultores en las zonas altas y bajas, ya que dependen de un suministro hídrico estable o, como mínimo, predecible. También es importante para las ciudades y los pueblos, que necesitan agua todo el año, y para el mundo natural, ya que las regiones de alta montaña albergan casi la mitad de la biodiversidad terrestre del planeta.

Durante décadas, los científicos han advertido que el cambio climático afectaría a la cantidad de agua almacenada en las torres de agua de alta montaña y las vías de salida que toma ese agua. Las regiones de alta montaña están calentándose más deprisa que la media mundial; las temperaturas del alto Himalaya, por ejemplo, han ascendido 2 grados Celsius desde principios de siglo frente la media del planeta de 1 grado.

Se había predicho que los pequeños cambios en la cantidad de agua o el momento en el que fluye se traducirían en grandes presiones para las comunidades que ya tienen dificultades para usar el agua con prudencia. Pensaban que esto se aplicaría a comunidades pequeñas, como los agricultores de papas de las cuencas altas del Indo, a grandes ciudades del desierto que dependen de las torres de agua, como Lima, y a países enteros que ya tienen conflictos por los derechos hídricos, como la India y Pakistán.

Pero hasta ahora nadie había cuantificado la importancia relativa de cada torre de agua del mundo; en otras palabras, cuán relevante es el agua que fluye desde esas regiones para las poblaciones de las zonas bajas. Tampoco se había creado un cómputo internacional completo de la vulnerabilidad de cada torre de agua al abanico de factores que podrían afectarlas: el clima cambiante, el mayor desarrollo de infraestructura y el consiguiente aumento del uso de agua, o la inestabilidad geopolítica, entre otros.

El equipo de investigación decidió que la «importancia» de las torres de agua era una función de dos factores: el suministro en las zonas de gran elevación y la demanda en las zonas bajas. Si una torre de agua posee suficientes recursos hídricos —en forma de nieve, hielo o agua líquida—, tiene un suministro elevado. Si la demanda en zonas bajas también es alta para actividades como la agricultura, las ciudades y los pueblos o los usos industriales, entonces la torre de agua se considera importante. La del río Indo es la más importante del mundo, dentro de este marco de referencia.

Tres de las cinco torres de agua más importantes del mundo se encuentran en Asia: el Indo, el Tarim y el Amu Daria. En Sudamérica, la cordillera Principal, la cordillera Patagónica Sur y la Patagonia andina son de gran importancia; y en Europa, los Alpes proporcionan suministros hídricos fundamentales. En Norteamérica, las regiones del río Fraser de la Columbia Británica y la torre de agua del Columbia en el Pacífico Noroeste son las más importantes.

Impacto

El cambio climático afectará a la forma y el tamaño de los glaciares de alta montaña, así como a la cantidad y al tipo de precipitaciones. En muchos casos, la cantidad total de líquido que caerá del cielo podría aumentar, pero no necesariamente lo suficiente para compensar el agua que se pierda por el deshielo glaciar.

Por otra parte, se prevé que aumenten los conflictos y la demanda en zonas bajas en casi todas las torres de agua del mundo. Es probable que el crecimiento demográfico y el desarrollo de infraestructura a nivel mundial provoquen un incremento exponencial de la demanda de agua. Una mayor demanda, combinada con una eficacia gubernamental limitada y las tensiones políticas por los derechos hídricos en muchas partes del mundo, incrementará la vulnerabilidad de las torres de agua.

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