La urbanización trae oportunidades y nuevos desafíos para el desarrollo sostenible

Las previsiones sugieren que el porcentaje urbano en la región seguirá en alza, pero a ritmos decrecientes. Así lo señala el documento Población, territorio y desarrollo sostenible, presentado en el Comité Especial de la CEPAL sobre Población y Desarrollo.

 
“El territorio importa… y mucho. Hay que prepararse para un futuro cada vez más urbanizado”, señaló la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, en su discurso inaugural del Comité de Población, en Quito.
 
La urbanización es una oportunidad para el desarrollo sostenible, señala la CEPAL. Pero su acelerado avance en la región despierta controversias metodológicas, teóricas y de política, además de tener efectos territoriales complejos.
 
Si bien se han encontrado abundantes evidencias en apoyo de las visiones positivas de la urbanización, persisten problemas, dificultades y desafíos derivados de su elevada tasa de crecimiento y de su intensidad.
 
De acuerdo con el documento de la CEPAL, entre los “déficits urbanos” sobresalen la pobreza y la informalidad y precariedad habitacionales (asentamientos improvisados o tugurios), la falta de cobertura de servicios básicos y su mala calidad, las deficiencias del transporte colectivo, los problemas del transporte privado y la escasez de equipamiento comunitario y espacios públicos.
 
“Lo que ocurra en las grandes urbes es determinante para el desarrollo sostenible”, señala el estudio, que muestra varios ejemplos alentadores, tanto en materia de indicadores como de políticas tendientes a enfrentar los déficits antes mencionados y de una mejor planificación para hacerlas más funcionales y acogedoras para sus habitantes.
 
Desde el punto de vista de las políticas públicas en general, una implicación clave que se deriva del avance de la urbanización es que las demandas y los requerimientos sociales no solo se concentrarán en las ciudades, sino que acentuarán su perfil urbano.
 
En materia ambiental, el tratamiento y reciclaje de los residuos debe ser una prioridad para evitar que las ciudades se conviertan en vectores de daño ambiental por transferencias de sus desechos a otros ecosistemas. “Pero eso no basta… Es necesario cambiar los patrones de producción y consumo urbanos para que tanto las empresas como las personas incorporen la noción de sostenibilidad y cuidado ambiental en sus comportamientos”, finaliza el informe.

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