Un estudio publicado en Geophysical Research Letters revela que los glaciares del oeste de Canadá, el noroeste de Estados Unidos y los Alpes suizos perdieron cerca del 12 % de su masa entre 2021 y 2024, una reducción sin precedentes impulsada por olas de calor, sequías prolongadas y partículas contaminantes que aceleran el derretimiento.
La investigación fue encabezada por Brian Menounos, glaciólogo de la Universidad del Norte de Columbia Británica y científico jefe del Instituto Hakai, quien advierte que la pérdida de hielo en este corto período duplicó la tasa de fusión observada en la década anterior.
«El derretimiento glacial se está desplomando. Si pensábamos que los glaciares durarían 50 años, puede que solo queden 30», alertó Menounos.
Calor extremo y partículas oscuras: factores que potencian la fusión
El estudio combinó observaciones aéreas y terrestres en 27 glaciares: tres en Canadá, cuatro en Estados Unidos y veinte en Suiza, regiones donde los glaciares no solo sostienen ecosistemas y abastecimiento hídrico, sino que son clave para el turismo y la cultura local.
Entre los principales factores identificados figuran:
- Aumento sostenido de temperaturas y reducción de precipitaciones
- Disminución del albedo: nieve y hielo ensuciados por ceniza de incendios forestales (Norteamérica) y polvo del Sahara (Suiza), lo que incrementa la absorción solar
- Eventos extremos como 2023, considerada la peor temporada de incendios en la historia canadiense
En el glaciar Haig, en las Montañas Rocosas canadienses, el oscurecimiento superficial fue responsable de casi el 40 % de la pérdida de masa entre 2022 y 2023.
Predicciones conservadoras y riesgos crecientes
El informe subraya una debilidad estructural en las proyecciones climáticas actuales: el efecto albedo y otras variables físicas aún no se integran plenamente en los modelos de pérdida glacial, lo que sugiere que los escenarios futuros podrían estar siendo subestimados.
Si bien el aporte de estos glaciares al aumento del nivel del mar es marginal, su derretimiento altera la disponibilidad de agua en época de estiaje, amenaza a ecosistemas fluviales y eleva el riesgo de inundaciones por lagos glaciares inestables.
Glaciares al borde: un llamado a planificar
Más allá de los impactos físicos, Menounos plantea un desafío cultural y político: cómo prepararse para un futuro sin glaciares. Las comunidades de montaña y los tomadores de decisiones deben anticipar los efectos en:
- Seguridad hídrica y abastecimiento humano
- Turismo de alta montaña y economía local
- Gestión del riesgo geológico y adaptación territorial
«La sociedad debe empezar a preguntarse qué implica perder estas reservas de hielo. Porque ese futuro se acerca más rápido de lo que creemos», concluye el investigador.



