Los humedales costeros son clave contra el efecto invernadero

Los humedales costeros desempeñan un papel crítico en la fijación de gases de efecto invernadero como el CO2, por lo que la protección, conservación, y restauración de estos ecosistemas es esencial para la mitigación y adaptación al cambio climático.

Sin embargo, a pesar de su papel capital en la absorción de emisiones, estos ecosistemas están amenazados por numerosos factores como la contaminación aguas arriba, la extracción de madera, el cambio de uso de la tierra para la acuicultura o la construcción de marinas y puertos, entre muchos otros.

Lo asegura, en vísperas del Día Internacional de los Trópicos, la especialista en Mitigación–AFOLU (Agricultura, selvicultura y otros usos del suelo) en la Dirección de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente de Panamá, Yoisy B. Castillo: “El carbono azul: cuando luchar contra el cambio climático es también una apuesta económica”.

Carbono Azul

Hace poco más de una década, recuerda Castillo, se acuñó por primera vez el término “Carbono Azul” para definir las emisiones capturadas y almacenadas en el suelo, biomasa, y materia orgánica muerta de los ecosistemas oceánicos y costeros como son los manglares, marismas y pastos marinos.

Se estima que las praderas de pastos marinos representan un 20% del carbono azul en el mundo, comprendiendo alrededor de 159 países. Sin embargo, la cobertura y extensión de éstos esta muy poco monitorizada y hasta el momento sólo 10 naciones los han incluido en sus CDN (Contribuciones determinadas nacionales) al Acuerdo de París.

Por ello, Panamá, un país rico en recursos marino-costeros, considera esencial el integrar las soluciones oceánicas, como el carbono azul, dentro de las metas de ambición climática de los distintos acuerdos internacionales como la Comisión Marco de la Naciones Unidas frente al Cambio Climático (CMUNCC), el protocolo de Kyoto (2000) y el Acuerdo de París (2015), explica esta ingeniera ambiental.

Así, el pasado 8 de junio, el presidente panameño, Laurentino Cortizo firmó un decreto ejecutivo por el que se duplica la cantidad de superficie marina panameña que está bajo algún grado de protección para alcanzar casi 99.000 km2 de áreas marinas protegidas en todo el país.
Además, argumenta, la protección de estos ecosistemas no solo es esencial para la adaptación y mitigación de los efectos de la crisis climática, sino que supone una sólida apuesta económica.

“Su protección contribuye a la generación de beneficios para las comunidades costeras y mejora la economía azul por medio de la creación de turismo ecológico marino, entre otros”, asevera Castillo.

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