México vivió en 2024 uno de sus años más críticos en materia forestal, con la perdida de más de 93.000 hectáreas de bosques primarios.
El dato, revelado en mayo por el informe global del Laboratorio GLAD (Universidad de Maryland) y Global Forest Watch (World Resources Institute), ubicó al país en la lista de las diez naciones con mayor pérdida de cobertura vegetal en el mundo.
Incendios y sequías prolongadas: factores de presión
El informe atribuye a los incendios forestales el 60 % de la pérdida total, con más de 8.000 focos registrados en todo el país. La Comisión Nacional Forestal (Conafor) reportó una afectación de 1.672.215 hectáreas, uno de los registros más altos por superficie quemada en décadas.
Las causas de los incendios incluyen:
- 29,8 % de origen desconocido
- 23,4 % intencionales
- 17,8 % por actividades agrícolas
- 13 % por prácticas ganaderas
- Solo 1,3 % por fenómenos naturales
Además, una sequía prolongada de siete años contribuyó a la vulnerabilidad de los ecosistemas forestales, especialmente en la región centro-norte del país.
¿Bosques perdidos o ecosistemas adaptativos?
José Iván Zuñiga, gerente de Bosques de WRI México, destacó en conversación con Mongabay que gran parte de los bosques templados mexicanos están adaptados al fuego, por lo que una superficie incendiada no necesariamente implica pérdida forestal ni deforestación.
- El 66 % de las áreas impactadas en 2024 corresponden a ecosistemas adaptados al fuego
- El 58 % tuvo un impacto mínimo, con afectación superficial principalmente de hojarasca
- El 95 % de los incendios entre 2019 y 2024 fueron superficiales, sin daño estructural profundo
“Lo que se quema no siempre se pierde; muchos bosques incluso necesitan el fuego para regenerarse”, señaló Zuñiga.

Deforestación en la península y uso del suelo agrícola
Pese a la adaptabilidad de ciertos ecosistemas, el informe evidencia una tendencia crítica en regiones tropicales. En la Península de Yucatán, el avance de monocultivos y ganadería intensiva está generando una pérdida acelerada de selvas húmedas.
- El 45 % de la deforestación nacional entre 2001 y 2023 afectó este tipo de selva
- Campeche y Quintana Roo concentran la mitad de la pérdida de bosques primarios de 2024
- La actividad ganadera predomina como modelo productivo, sin incentivos para la conservación
“Cambiar el uso de suelo en selvas solo debería permitirse por excepción legal, pero ese principio no se está respetando”, advirtió Zuñiga.
Estrategias territoriales: restauración y economía forestal
Ante este escenario, especialistas como Zuñiga y Enrique Jardel coinciden en que las actividades humanas y el cambio climático están transformando el paisaje forestal, y reclaman mayor atención institucional para evitar que los ecosistemas colapsen.
Algunas propuestas destacadas incluyen:
- Pago por servicios ambientales a propietarios forestales, como madera o turismo sustentable
- Sistemas silvopastoriles para restaurar potreros y promover prácticas agroforestales sostenibles
- Proyectos comunitarios, como los liderados por la cooperativa AMBIO en Chiapas, que trabajan con cartografía del fuego, protocolos de restauración y manejo integral del territorio
“Esas comunidades saben dónde puede impactar el fuego, cómo prevenirlo y qué hacer después. Ese enfoque debería replicarse en todo el país”, sostuvo Zuñiga.



