Recorrer la ruta escénica 41 mientras el invierno despliega su magia, tiñendo de blanco los paisajes del noroeste de Santa Cruz, una propuesta de turismo aventura única invita a explorar la majestuosidad.
Cada domingo, a bordo de robustas camionetas 4×4, con el aroma tentador de un guiso casero, la emoción de los trineos y el encanto de bitácoras de exploración, los anfitriones Gina Legnazzi y Damián Borg prometen una jornada inolvidable para toda la familia, fusionando naturaleza virgen, rica historia y pura aventura en la montaña patagónica.
Desde hace aproximadamente un mes y medio, la guía local Gina Legnazzi ha diseñado un plan singular y diferente, ideal tanto para quienes visitan la pintoresca localidad de Los Antiguos como para los residentes de la zona.
Se trata de una auténtica “búsqueda de la nieve”
Y el nombre no es una mera figura retórica; es que, según explica Gina, “a veces encontramos la nieve en el bosque, a veces más arriba.
Este año no ha nevado mucho, pero igual subimos, porque la experiencia es mucho más que la nieve”.
La aventura, entonces, radica en “disfrutar de toda la ruta escénica, los paisajes y la oportunidad de compartir, lo que hace que la salida sea verdaderamente especial”, relata con entusiasmo.
La excursión comienza temprano, aproximadamente a las nueve de la mañana, y se extiende hasta las cinco de la tarde, optimizando la jornada para el disfrute.

El punto de partida es el vibrante casco urbano de Los Antiguos, desde donde las camionetas 4×4 se dirigen hacia la mítica Ruta escénica 41.
Este tramo, de ripio en su totalidad, se eleva serpenteando por la montaña y bordea el serpenteante río Jeinimeni, un límite natural que marca la frontera entre Argentina y Chile, ofreciendo vistas espectaculares desde el inicio.
A medida que se gana altura, el paisaje se transforma de manera dramática, revelando capas de la historia geológica de la región.
Comienzan a aparecer imponentes formaciones rocosas que datan del Jurásico y del Cretácico, testigos de millones de años de evolución.
La majestuosa Cordillera de los Andes se erige como telón de fondo, y si las condiciones climáticas lo permiten y el cielo está despejado, incluso se pueden vislumbrar los glaciares asomando a lo lejos, creando un panorama verdaderamente sobrecogedor.
Un viaje por la ruta escénica que combina aprendizaje, diversión y delicias gastronómicas
Gina y su compañero, Damián, han diseñado esta experiencia pensando especialmente en un público familiar, prestando especial atención a los más pequeños.
“Armo las salidas pensando también en los más chicos. Les doy una bitácora, un mapa detallado del recorrido y divertidos stickers de animales nativos de la Patagonia”, explica Gina.
Además, durante el trayecto, se realizan preguntas interactivas “para que vayan aprendiendo de forma lúdica”, transformando cada kilómetro en una oportunidad educativa y entretenida.
Mientras tanto, Damián se encarga de la parte culinaria, garantizando que la aventura también sea un deleite para el paladar.
Al mediodía, un exquisito y humeante guiso de lentejas espera a los exploradores, perfectamente maridado con pan casero recién horneado.
Para abrir el apetito, una deliciosa picadita con berenjenas en escabeche da la bienvenida.
La propuesta es totalmente integral: se disponen vestidores para que los participantes puedan cambiarse cómodamente, y se proveen trajes y guantes de nieve de alta calidad para aquellos que no estén completamente equipados para el frío patagónico.
La jornada culmina con una merienda típica de la Patagonia, que incluye tentadores alfajores de Los Antiguos, reconfortante chocolate caliente y hasta galletitas con formas de guanaco, añadiendo un toque lúdico y autóctono.
La diversión en la nieve está garantizada, sin importar la edad. La propuesta incluye el uso de trineos, populares “culipatines” y tablas deslizantes, invitando a todos a disfrutar del manto blanco de forma activa.
“La idea es que puedan vivir la nieve de forma segura, cómoda, con todo incluido, pero sin perder el toque casero y personal que le damos nosotros.
Todo lo hacemos con amor y con productos de la zona”, explica Gina, resaltando el cuidado y la autenticidad de cada detalle de la experiencia.
Compromiso y flexibilidad: la promesa de una experiencia afianzada
Una de las particularidades más destacadas de esta excursión invernal es su inquebrantable constancia. “Salgo todos los domingos, aunque no se anote mucha gente.
Si alguien reserva, la salida está garantizada. Y si no, igual voy. Porque lo importante también es sostener el ritmo, seguir recorriendo el territorio, generar una experiencia que se afiance en el tiempo”, afirma Gina, demostrando un compromiso admirable con su propuesta y con la valorización del turismo local.
Pensando en la comodidad y accesibilidad de los viajeros, la excursión de la ruta escénica ofrece conectividad móvil a bordo de las camionetas, permitiendo a los participantes mantenerse conectados si así lo desean.
Además, se aceptan diversos medios de pago, incluyendo efectivo, transferencias bancarias, Mercado Pago, tarjetas de crédito/débito e incluso moneda extranjera, facilitando la reserva.
Adicionalmente, se ofrece un descuento por persona si se viaja en pareja o en grupo, lo que incentiva la participación colectiva y hace la propuesta aún más atractiva.
Todo está meticulosamente pensado para que nadie se quede con las ganas de vivir esta inolvidable escapada invernal de la ruta escénica y sumergirse en la belleza inigualable de la Patagonia.
Para más información, pueden seguir su página en Instagram: @huellas.aventura.sur







