Ácora, situada a casi 3800 metros sobre el nivel del mar en el extremo sureste de Perú, es hoy una de las regiones más vulnerables al cambio climático. La producción agrícola y la biodiversidad están en riesgo, y la inseguridad alimentaria se agrava entre las comunidades rurales.
Las mujeres de origen aymara, tradicionalmente responsables del cuidado y sustento familiar, enfrentan una doble amenaza: la degradación ambiental y la falta de derechos legales sobre la tierra. En respuesta, han puesto en marcha estrategias de adaptación comunitaria, combinando saberes ancestrales y herramientas de acción colectiva.
Bancos de semillas: conocimiento ancestral e innovación agrícola
En medio de sequías prolongadas y lluvias torrenciales, agricultoras como Pascuala Pari y Fanny Ninaraqui impulsaron la creación de bancos de semillas locales:
- Conservan más de 125 variedades de cultivos nativos, incluyendo quinoa negra, roja y blanca
- Permiten intercambio de semillas y autonomía económica en los mercados locales
- Reviven el vínculo con saberes agrícolas transmitidos por generaciones
“Nuestros cultivos estaban en peligro de extinción, pero ahora la gente está cosechando de nuevo”, sostuvo Ninaraqui, lideresa de la Asociación Ayrumas Carumas.
“Estamos recuperando las semillas de la época de nuestras abuelas”, señaló Pari, referente de la Asociación Sumaq Chuyma.
Desigualdad estructural: tierra, género y representación
Más allá de la crisis climática, el acceso desigual a derechos sobre la tierra profundiza la exclusión. Según el Informe sobre Desarrollo Sostenible del Secretario General de la ONU, el 58 % de los países no garantiza protección suficiente a los derechos agrarios de las mujeres.
Expertas como Seemin Qayum (ONU Mujeres) y Clara Park (FAO) señalan que:
- Menos de la mitad de las mujeres posee derechos seguros sobre tierras
- Los hombres tienen el doble de probabilidades de contar con títulos de propiedad
- Las normas sociales discriminatorias impiden que mujeres jóvenes como Ninaraqui accedan a oportunidades de liderazgo y decisión

Participación política y empoderamiento comunitario
Durante el Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible en Naciones Unidas, se destacó la confluencia entre igualdad de género y cambio climático como una de las principales agendas pendientes.
Organizaciones como el PNUD y entidades de la sociedad civil trabajan en Ácora para:
- Fortalecer capacidades de liderazgo entre mujeres rurales
- Promover el reconocimiento legal como agricultoras
- Garantizar el manejo autónomo de proyectos agroecológicos
Desafíos globales, soluciones locales contra el cambio climático
El caso de Ácora refleja cómo las mujeres rurales son agentes de cambio frente a la crisis climática, aún cuando solo el 18 % de los Objetivos de Desarrollo Sostenible están en vías de cumplirse para 2030.
“Cuando se te reconoce como agricultora, tienes acceso a recursos, representación y derechos. Las puertas se abren”, expresó Carol Boudreaux, directora de Programas de Tierras en Landesa.
El desafío hoy es instituir protecciones legales que reconozcan formalmente a las mujeres como actoras clave de la seguridad alimentaria, la conservación y el desarrollo sostenible. Mientras tanto, ellas siguen cultivando, enseñando, resistiendo.
Foto de portada: PNUD/MINAM/PPD/Nuria Angeles



