En 2025, América Latina enfrentó un año crítico debido al calor extremo, que rompió récords históricos y desencadenó fenómenos climáticos alarmantes. Un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), presentado en Brasil, detalla cómo las temperaturas superaron ampliamente los promedios habituales en Latinoamérica y el Caribe, intensificando las sequías, inundaciones y eventos meteorológicos extremos.
El informe destaca que los océanos en la región se están calentando rápidamente, elevando el nivel del mar más allá de la media global en ciertas áreas. Este cambio ha acelerado la pérdida de masa de los glaciares andinos, comprometiendo los recursos hídricos de millones de habitantes. La OMM subraya que el calor extremo es ahora una amenaza climática crítica en el continente.
Durante 2025, las temperaturas récord y sequías severas devastaron la agricultura y agotaron las reservas de agua urbana. La falta de lluvias también intensificó los incendios forestales, afectando gravemente el equilibrio ecológico en la región. En contraste, las aguas tibias de los océanos provocaron fenómenos climáticos violentos en el Caribe.
Un claro ejemplo fue el megahuracán Melissa, que devastó la economía de las islas caribeñas. Este ciclón de categoría 5 dejó tras de sí un saldo trágico y pérdidas económicas de unos 9.000 millones de dólares en Jamaica, un testimonio del potencial destructivo del cambio climático.
América Latina experimentó uno de sus años más cálidos con una temperatura media regional de 0,40 grados superior al promedio 1991-2020. En Mexicali, México, los termómetros marcaron 52,7 grados centígrados, un récord nacional sin precedentes. En São Paulo, Brasil, se registró una temperatura máxima histórica de 37,2 grados.
Estos datos reflejan la creciente intensidad de las olas de calor en la región, especialmente en Mesoamérica, donde las temperaturas superaron regularmente los 40 grados. Los científicos advierten que el cambio climático está aumentando la intensidad y frecuencia del calor extremo, lo que incrementa los riesgos para la salud pública y la agricultura.
Desastres en América Latina
El déficit hídrico se convirtió en un problema crítico, afectando a hasta el 85 % de México en ciertos momentos del año. Esta situación agravó la crisis del agua y afectó la agricultura. En el sur de Sudamérica, algunas áreas experimentaron una reducción de precipitaciones de más del 40 %, dañando cultivos y recursos hídricos.
El informe de la OMM también documenta devastadoras inundaciones en Perú, Ecuador y México, donde miles sufrieron daños materiales y pérdidas de vidas. El huracán Melissa es un ejemplo de cómo el calentamiento oceánico está provocando tormentas más destructivas.
El deshielo acelerado de los glaciares andinos es una señal clara del cambio climático en la región. Estos glaciares son cruciales como reservas de agua dulce, y su retroceso amenaza la seguridad hídrica y la estabilidad de los ecosistemas de montaña.
La OMM enfatiza la necesidad de fortalecer las políticas de adaptación y resiliencia ante el cambio climático. La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, instó a mejorar la cooperación internacional y a invertir en infraestructuras resilientes y gestión hídrica.
El organismo advierte que el calor extremo continuará intensificándose si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. La transformación de las infraestructuras y la mitigación de la dependencia de combustibles fósiles son vitales para prevenir futuros desastres naturales.



