Las Lagunas de Ballesteros en Cuenca serán restauradas gracias al proyecto LIFE, una colaboración público-privada que invertirá cerca de 4 millones de euros.
Este esfuerzo busca revitalizar más de 280 hectáreas de un ecosistema único, afectado por décadas de prácticas agrícolas y extracción de agua.
Coordinado por la Fundación Global Nature y financiado por la Unión Europea, Redeia y la Diputación de Cuenca, LIFE Ballesteros se desarrollará entre 2026 y 2029, con el objetivo de reestablecer el equilibrio ecológico de este singular humedal.
El área, parte del Parque Natural del Complejo Lagunar de Ballesteros, ha sufrido debido a la presión agrícola y la extracción de agua, lo que ha deteriorado su vegetación nativa.
Este proyecto no solo restaurará el ecosistema, sino que también busca ser un ejemplo de la compatibilidad entre recuperación ambiental y desarrollo sostenible.
Durante el lanzamiento del proyecto, Eduardo de Miguel, director de la Fundación Global Nature, destacó la importancia de la cooperación entre gobiernos, agricultores y la comunidad local para el éxito del proyecto.
El proyecto de restauración de lagunas
Con preacuerdos alcanzados con 18 propietarios que representan el 94% del área protegida, se espera una restauración completa y duradera.
La iniciativa también se inspira en el éxito del proyecto LIFE El Hito, que demostró que la recuperación de humedales puede coexistir con el desarrollo local. La delegada de Redeia en Castilla-La Mancha, Patricia Crego, resaltó el compromiso de la empresa con la conservación de ecosistemas mediante la colaboración local.
Álvaro Martínez Chana, presidente de la Diputación de Cuenca, subrayó el impacto positivo de proyectos previos en la región, que han atraído a miles de visitantes y han generado beneficios para la comunidad.
La restauración de más de 280 hectáreas hará que las Lagunas de Ballesteros recuperen su estado natural dentro de la Red Natura 2000.
Susana Jara, directora general de Medio Natural y Biodiversidad de Castilla-La Mancha, reafirmó el apoyo regional al proyecto, destacando el papel de los humedales en la lucha contra el cambio climático y su contribución a la biodiversidad.
El proyecto eliminará 3,5 kilómetros de drenajes y canales artificiales, restaurará los niveles del acuífero y ampliará los límites de la Zona de Especial Conservación en un 28%.
Además, se plantarán 250,000 ejemplares de Cladium mariscus para restaurar las praderas de masiega, cruciales para la fauna local.
Para asegurar una recuperación sostenible, se establecerán acuerdos de custodia del territorio con agricultores cercanos, reduciendo el uso de productos químicos en 500 hectáreas alrededor de la zona protegida.
Además, se implementará un completo sistema de monitoreo científico para evaluar el progreso del proyecto.
El proyecto también prevé un programa de sensibilización y educación pública que incluye rutas interpretativas, zonas de aparcamiento y actividades educativas para escolares.
Se explorarán herramientas financieras innovadoras para involucrar al sector empresarial en la conservación del área.



