“Aunque redujéramos las emisiones un 100% —algo imposible hoy en día—, eso no tendría un efecto inmediato que detuviera las tendencias actuales. Pero las proyecciones de los modelos climáticos son muy claras: si reducimos las emisiones ahora, el futuro dentro de unas décadas será muy distinto. Si no hacemos nada, será muchísimo peor que si actuamos de manera significativa hoy”. — Arild Sundfjord, investigador senior y director del Programa de Océano Ártico.
Coincido plenamente con Sundfjord. De hecho, es exactamente lo mismo que vengo advirtiendo desde el año 2018 bajo la premisa: “Se cruzó la línea, no hay retorno”. La única diferencia es que él lo advierte desde el hemisferio norte y yo lo hago desde el hemisferio sur.
Muchos profesionales y científicos compartimos este diagnóstico, pero lamentablemente no somos escuchados ni se nos presta la debida atención en los medios de comunicación y en el ámbito político.
El impacto en la fauna: ¿Desaparecerán los osos polares?
Nuevos estudios de modelización climática sugieren que algunas poblaciones de osos polares desaparecerán por completo en las próximas décadas. El pronóstico a largo plazo depende de cuánto tiempo persista el hielo marino en las áreas de refugio.
Actualmente, se intenta proteger la llamada «última área de hielo» (en el norte de Canadá y el noroeste de Groenlandia), donde el hielo resistirá más tiempo. Si logramos preservar este entorno y su fuente de alimento, la especie podría sobrevivir en estas zonas; de lo contrario, el calentamiento global seguirá siendo devastador para ellos.
La agonía de los glaciares en Argentina: el caso del Perito Moreno
El glaciar Perito Moreno, históricamente conocido por mantener un comportamiento estable, hoy está perdiendo masa a un ritmo alarmante debido al calentamiento global. Tras décadas desafiando la tendencia mundial de retroceso, este gigante de hielo ha entrado en una fase de deshielo acelerado:
Punto de inflexión: Desde el año 2022, el glaciar ya no regresa a su posición anterior durante los ciclos estacionales.
Zona más afectada: La margen norte, que es la sección más profunda del Lago Argentino (y la más alejada de las pasarelas turísticas).
Declarado Patrimonio de la Humanidad en 1981, el Perito Moreno ha dejado de ser la excepción. Estamos cavando la tumba de los glaciares del mundo, y este es solo el preludio de lo que está por venir.
¿Qué es realmente el cambio climático?
Se define como la alteración a largo plazo de las temperaturas y los patrones meteorológicos de la Tierra. Está impulsado principalmente por la actividad humana, en especial por la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas), lo que libera gases de efecto invernadero (GEI) que atrapan el calor en la atmósfera.
Para combatirlo, la mitigación es clave. De acuerdo con la CMNUCC (Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), esto implica implementar políticas y tecnologías destinadas a:
Limitar y reducir las emisiones de GEI.
Mejorar los sumideros de carbono (como bosques y océanos).
Modificar nuestras actividades cotidianas y económicas para disminuir el impacto ambiental.
Una realidad ineludible
El cambio climático no es una amenaza del futuro; es nuestra realidad actual. En Argentina, sus efectos ya se traducen en sequías extremas, lluvias fuera de estación, degradación de los suelos y alteraciones en los caudales de agua. El calentamiento global exacerba la frecuencia e intensidad de estos fenómenos climáticos extremos.
El planeta nos está diciendo que ya es suficiente. Deberíamos estar haciendo muchísimo más.
Por: Cristián Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista).



