Los nuevos datos mostraron que falta por completo un área de rocas antiguas del tamaño del Reino Unido, que se pensaba que formaba parte de la costa de la Antártida Oriental.
Se trata de un estudio que comenzó en 2015 y es impulsado por departamento de Ecofisiología y Ecotoxicología de la coordinación científica Ciencias de la Vida del Instituto Antártico Argentino (IAA).