En 1962, el multimillonario Brendon Grimshaw puso en marcha un plan clave para ayudar al medio ambiente: compró una isla desierta y la transformó en un santuario ecológico.
El año pasado, el regreso a la isla Floreana, en Galápagos, de especies de aves no vistas desde hace casi 200 años marcó un hito histórico para la conservación.