Un informe de Greenpeace revela que más de 2 millones de quebrachos de entre 60 y 80 años de edad fueron talados los últimos años para ser utilizados como durmientes de vías de tren.
La iniciativa está liderada por un grupo de jóvenes mendocinos (argentinos) que proponen una especie de madera plástica para evitar la tala de más de un millón de árboles.
Así lo revela un estudio que sugiere un modelo de vigilancia comunitaria con detección de alertas de deforestación para proteger los bosques tropicales.