Venezuela se compromete a plantar 11 millones de árboles para 2026, en un esfuerzo por restaurar ecosistemas degradados y asegurar la estabilidad hídrica.
La reunión del G7 en París centra su atención en la financiación de la biodiversidad, priorizando la conservación de ecosistemas sobre el cambio climático.
La economía global depende en gran medida de los ecosistemas. Su deterioro representa un riesgo sistémico que exige integrar la biodiversidad en las decisiones económicas.