Este exoplaneta orbita tan cerca de su estrella principal que sus temperaturas diurnas superan los 2400°C, lo suficientemente caliente como para vaporizar metales.
En los últimos 50 años, la intensidad mínima en la anomalía del Atlántico Sur cayó de unos 24.000 a 22.000 nanoteslas, y durante la década pasada surgió en ella un segundo centro.