Una veintena de investigadores de centros de Estados Unidos, España, Canadá, Japón, Australia, Costa Rica, Trinidad y Tobago, Dinamarca, Irlanda del Norte, Sudáfrica, Kenia...
Comiendo y digiriendo alimentos, estas criaturas marinas blanditas contribuyen a mantener el océano limpio, e incluso a luchar contra el cambio climático.
Los experimentos a bordo incluyen el estudio de cómo los osos de agua toleran el espacio, si la microgravedad afecta a las relaciones simbióticas y el análisis de la formación de cálculos renales.