Volcanes de Islandia en actividad, un imán para el turismo

Un volcán de Islandia paralizó buena parte del tráfico aéreo mundial. Y después trajo el mundo a Islandia. Pocos afuera de esta isla habían oído hablar de Eyjafjallajokull cuando el volcán hizo erupción en abril del 2010, luego de permanecer dos siglos dormido, despidiendo cenizas que cerraron los espacios aéreos de Europa y dejaron varados a millones de viajeros.

 
Superado el episodio, Islandia lanzó una astuta campaña publicitaria y generó una ola de turismo en un país con paisajes llenos de lava endurecida, géisers chorreantes y aguas termales de una belleza única.
 
La posibilidad de una nueva erupción genera una mezcla de preocupación y emoción. ‘Lo estamos esperando”, aseguró Thordis Olafsdottir, director de la oficina de turismo de Vik, un pueblo en la base del Katla, un volcán que hace poco comenzó a agitarse tras décadas de quietud.
 
En Islandia hay 32 volcanes activos y a lo largo de su historia abundan las erupciones, algunas de ellas catastróficas. En 1783 el Laki despidió una nube tóxica que recorrió Europa, matando a decenas de miles de personas y provocando hambrunas al arruinar las cosechas.
 
Por momentos Islandia fue ese país que detuvo al mundo. Pero las autoridades turísticas se dieron cuenta de que no hay publicidad mala y respondieron con una campaña en la que nativos y visitantes contaban cómo fueron ‘inspirados por Islandia”. Las imágenes de una montaña vomitando fuego le creó al país un aura de sitio hermoso y vistoso, con un toque de peligro.
 
De repente, todo el mundo quería ir a Islandia. Este año se esperan 1,8 millones de visitantes, casi seis veces la población del país, comparado con el medio millón del 2010. 

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