Tras más de veinte años de desarrollo, la Agencia Espacial Europea (ESA) lanzó en abril de 2024 uno de sus proyectos más ambiciosos: Biomass, un satélite sin precedentes que permite «ver lo invisible».
Equipado con tecnología de radar en banda P, el primero de su tipo en órbita, puede atravesar la cobertura vegetal, las nubes y hasta capas de hielo profundo, proporcionando información inédita sobre la estructura interna de los ecosistemas más complejos del planeta.
Desde su órbita a más de 600 kilómetros de altitud, Biomass comenzó a generar imágenes detalladas de selvas tropicales, humedales y pastizales que permiten estimar con precisión la cantidad de carbono almacenado en los bosques, una métrica clave para entender el rol de estos sistemas en la regulación climática global.
Radar que traspasa las copas y mide la madera
La innovación clave de Biomass es su uso del radar de banda P, una frecuencia capaz de penetrar copas arbóreas y reflejarse en troncos y suelos, lo que transforma por completo la forma en que los satélites observan la Tierra. Las primeras imágenes revelan distintos paisajes codificados por color:
- Verde intenso: selvas densas
- Azul y morado: pastizales abiertos
- Rojo vibrante: humedales forestales, como los que bordean los ríos bolivianos
Dado que la mayor parte del carbono vegetal se concentra en los troncos de los árboles, esta capacidad representa un salto cualitativo en el monitoreo climático global.

Un mapa tridimensional del carbono terrestre
El objetivo central del Biomass es crear el primer mapa 3D global de biomasa forestal, herramienta esencial para:
- Cuantificar carbono terrestre con alta precisión
- Estudiar impactos de la deforestación
- Predecir variaciones climáticas futuras
- Diseñar políticas de conservación basadas en datos verificables
Vigilancia contra la tala ilegal y el deshielo polar
Además de cuantificar biomasa, el satélite tiene aplicaciones directas en la detección temprana de deforestación ilegal, permitiendo identificar zonas taladas que hasta ahora escapaban al monitoreo satelital. Su resolución mejorada facilitará respuestas más rápidas por parte de autoridades ambientales.
Asimismo, su radar puede penetrar el hielo profundo, convirtiéndose en una herramienta única para monitorizar el movimiento de glaciares y estudiar el deshielo en regiones polares, un fenómeno crítico con implicancias globales.
Ciencia orbital para un planeta en riesgo
El lanzamiento de Biomass —realizado desde Guayana Francesa— representa una alianza entre tecnología espacial y ciencia climática.
Con sus capacidades de observación ampliadas, el satélite se posiciona como un instrumento estratégico para proteger la biodiversidad, respaldar acciones de mitigación y orientar políticas ambientales basadas en evidencia.



