En un giro audaz hacia la movilidad sustentable, Etiopía se convirtió en el primer país del mundo en prohibir la importación de vehículos a gasolina y diésel, medida que entró en vigor a principios de 2024.
Esta decisión, impulsada por el gobierno del primer ministro Abiy Ahmed, busca reducir la dependencia de hidrocarburos, mejorar la balanza comercial y posicionar al país como referente africano en transporte ecológico.
Crece el parque eléctrico: ahorro, comodidad y conciencia ambiental
La capital, Adís Abeba, vive una transformación visible: los vehículos eléctricos se multiplican en las calles, y los autobuses urbanos también funcionan con electricidad.
La consultora Kemeriya Mehammed Abduraheman, una de las nuevas usuarias, destaca el ahorro económico y de tiempo que implica no tener que hacer largas filas para cargar combustible. Su gasto mensual pasó de 27 a solo 4 dólares, tras adquirir un modelo de la marca BYD por 34.000 dólares.
Infraestructura en expansión, pero aún insuficiente
Solo hay 100 estaciones de carga en la capital; se necesitan más de 2.300 en todo el país.
Aunque la demanda de autos eléctricos crece rápidamente, el país enfrenta desafíos logísticos. Según el ministro Bareo Hassen Bareo, encargado de la movilidad verde, Etiopía necesita multiplicar por más de veinte su infraestructura de carga.
Muchos usuarios instalan cargadores domésticos, pero los cortes de energía y la escasez de repuestos y técnicos especializados limitan la expansión fuera de la capital.

Megapresa en el Nilo: energía para la transición
La mayor central hidroeléctrica de África busca duplicar la capacidad eléctrica nacional.
La reciente inauguración de una megapresa sobre el Nilo promete fortalecer el suministro eléctrico y facilitar la transición hacia una matriz energética más limpia.
Este proyecto es clave para reducir los apagones y sostener el crecimiento del parque automotor eléctrico, que se proyecta en más de 500.000 unidades para 2035.
Obstáculos económicos y estrategias de producción local
El alto costo de los vehículos limita el acceso; el gobierno busca atraer fabricantes extranjeros.
Con casi el 38 % de la población viviendo con menos de 3 dólares diarios, el precio de los autos eléctricos sigue siendo una barrera. Las autoridades etíopes trabajan para incentivar la producción local, reducir costos y democratizar el acceso a la movilidad eléctrica.
Según Samson Berhane, analista económico, el éxito se debe al crecimiento de la clase media y a una demanda sostenida de vehículos nuevos.
Etiopía como modelo regional de movilidad sustentable
Con solo el 1 % de cuota de mercado en África, el país marca el camino hacia una transición energética justa.
Etiopía demuestra que, incluso en contextos de infraestructura limitada y desafíos económicos, es posible avanzar hacia un modelo de transporte sustentable.
Su experiencia ofrece lecciones valiosas para otros países del continente, donde la movilidad eléctrica aún representa una porción marginal del mercado.



