Los Territorios Indígenas (TI) legalmente reconocidos en la Amazonía y la Mata Atlántica cumplen un rol estratégico en la prevención de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y zoonóticas, según investigaciones publicadas en Communications Earth and Environment y One Health.
Al preservar la cobertura forestal y mantener prácticas de uso sostenible, estas áreas contribuyen a mitigar riesgos sanitarios en contextos de alta degradación ambiental.
Incendios y salud respiratoria: el efecto protector de los bosques
El análisis de 20 años de datos en ocho países amazónicos reveló que los TI pueden reducir la incidencia de enfermedades respiratorias y cardiovasculares asociadas a los incendios, especialmente en zonas con alta cobertura vegetal.
Sin embargo, el efecto no es lineal: la fragmentación del hábitat puede contrarrestar estos beneficios, según explicó Paula Prist, investigadora de la UICN.
“La protección de los TI es más efectiva en municipios que ya cuentan con una cobertura forestal promedio”, señaló Prist.
Zoonosis y cobertura indígena: menos vectores, menos enfermedades
Malaria, leishmaniasis, hantavirus y fiebre maculosa disminuyen en territorios con gestión tradicional.
En el caso de las enfermedades transmitidas por vectores, como mosquitos, garrapatas y flebótomos, los TI que cubren más del 40 % del territorio municipal muestran una reducción significativa en la incidencia.
Esto incluye patologías como la malaria, enfermedad de Chagas, leishmaniasis cutánea y visceral, hantavirus y fiebre maculosa de las Montañas Rocosas.

Mata Atlántica: evidencia de resiliencia en el bioma más degradado de Brasil
Las Tierras Indígenas perdieron solo el 1,2 % de su vegetación en 30 años, frente al 19,9 % en tierras privadas.
Aunque representan apenas el 0,81 % del bioma, los TI en la Mata Atlántica actúan como barreras eficaces contra la deforestación.
Su gestión colectiva y ancestral permite preservar la biodiversidad, reducir la migración de animales sinantrópicos hacia zonas urbanas y controlar enfermedades vectoriales, según destacó Ana Filipa Palmeirim, investigadora de la UFPA.
Servicios ecosistémicos y cambio de paradigma
Reconocer el vínculo respetuoso entre pueblos indígenas y la tierra es clave para repensar la salud ambiental.
Los investigadores coinciden en que los TI deben ser reconocidos no solo por su valor cultural y ambiental, sino también como infraestructura viva de salud pública.
La relación ancestral de los indígenas con el territorio, basada en conocimiento tradicional, normas sociales y prácticas sostenibles, ofrece soluciones concretas frente a la crisis sanitaria y ecológica.
“No hay gente sana en una tierra enferma”, afirma Vanessa Anny, profesora de la UFRR. “Comprender esa relación respetuosa es esencial para proponer nuevas actitudes y construir un vínculo más equilibrado con el mundo”.
Por Luiz Felipe Fernandes/SciDev.Net
Foto de portada: Kleverenrique/Wikimedia Commons



