El pasado 6 de noviembre de 2025, durante la COP30 en Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva lanzó oficialmente el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF), una iniciativa que promete transformar la financiación de la conservación ambiental.
La propuesta, impulsada por Brasil junto a otros 10 países desde la cumbre climática de Dubái en 2023, plantea un mecanismo innovador: pagar directamente a los Estados por mantener sus bosques en pie, evitando préstamos que generen deuda.
“Valen más en pie que derribados”
En su discurso, Lula destacó la importancia vital de los bosques tropicales:
“Sin ellos no tenemos agua para beber ni para plantar. Valen más en pie que derribados”.
El mensaje refuerza la idea de que la conservación debe ser económicamente viable para competir con actividades que impulsan la deforestación, como la ganadería extensiva o la minería en la Amazonía.
Un fondo para el Sur Global
El TFFF beneficiará especialmente a los países del Sur Global, donde se concentra la mayor parte de los bosques tropicales:
- Amazonía en América Latina.
- Cuenca del Congo en África.
- Sudeste asiático, con Indonesia y Malasia como protagonistas.
En total, 74 países podrían acceder a los pagos del fondo.

Cómo funciona el TFFF
El fondo aspira a recaudar 125.000 millones de dólares, de los cuales 25.000 millones iniciales provendrán de Estados, fundaciones y organizaciones filantrópicas. El resto se complementará con inversiones privadas.
El mecanismo financiero se basa en la compra de carteras diversificadas de renta fija, cuyos rendimientos se reparten entre los inversores y los países beneficiarios. Una condición clave: el 20% de los recursos debe destinarse directamente a los pueblos indígenas, guardianes históricos de los bosques.
Según las estimaciones, el fondo podría pagar 4 dólares por hectárea conservada. Con cerca de 1.000 millones de hectáreas de bosque tropical en pie, el TFFF generaría unos 4.000 millones de dólares anuales. Aunque esta cifra está lejos de los 460.000 millones de dólares que WWF calcula necesarios para frenar la deforestación al 2030, representa un avance significativo frente a los montos actuales.
Por ejemplo:
- Países de la cuenca del Congo recibieron apenas 0,04 dólares por hectárea anual entre 2017 y 2021.
- Los Estados amazónicos obtuvieron menos de 2 dólares por hectárea anual en promedio.
Condiciones de acceso
Para recibir dinero del TFFF, los países deben cumplir ciertos requisitos:
- Tasa de deforestación inferior al 0,5%.
- Cobertura arbórea entre 20% y 30% en las zonas beneficiadas.
Estos umbrales son más bajos que los utilizados por organismos internacionales como el Programa de la ONU para el Medio Ambiente, que exige un mínimo del 40%, o proyectos que llegan hasta el 70%.
Cada Estado decidirá cómo invertir los recursos recibidos, lo que abre la puerta a políticas adaptadas a las realidades locales.
Una fuente innovadora de financiamiento
El WWF, que brindó apoyo técnico en la creación del fondo, lo describe como una “fuente innovadora de financiamiento” que supera la lógica de corto plazo centrada únicamente en controlar la deforestación.
No obstante, advierte riesgos: si los rendimientos de la renta fija son menores a lo esperado, podría reducirse el pago por hectárea conservada.
Un punto de partida en la COP30
La COP30 marca el inicio de la recaudación de los 25.000 millones de dólares iniciales que necesita el TFFF para operar. El primer aporte ya fue anunciado por Brasil: 1.000 millones de dólares.
La iniciativa abre una nueva etapa en la conservación global, donde los bosques tropicales dejan de ser vistos solo como patrimonio natural y se convierten en activos económicos estratégicos para garantizar agua, aire puro y biodiversidad.



