La Amazonía enfrenta una creciente amenaza de incendios mientras aumenta la preocupación por el impacto de El Niño

La Amazonía brasileña vuelve a encender las alarmas ambientales tras registrar un fuerte incremento de incendios forestales durante mayo de 2026. Los datos más recientes muestran que los focos de calor aumentaron un 115% respecto de abril, reflejando una situación que preocupa a científicos, autoridades y organizaciones conservacionistas.

El monitoreo realizado por el Instituto Nacional de Pesquisa Espacial (Inpe) contabilizó 867 focos de calor durante mayo. Asimismo, el acumulado de los primeros cinco meses del año registra un incremento del 44% en comparación con el mismo período de 2025.

Aunque la temporada de incendios más intensa suele desarrollarse entre octubre y noviembre, los indicadores actuales sugieren un escenario de creciente vulnerabilidad para el mayor bosque tropical del mundo.

Incendios
La Amazonía enfrenta una creciente amenaza de incendios mientras aumenta la preocupación por el impacto de El Niño.

Deforestación y actividades ilegales continúan presionando al bioma

Gran parte de los incendios registrados están vinculados a quemas destinadas a la expansión agropecuaria y al manejo de pastizales. Estas prácticas continúan generando impactos ambientales pese al fortalecimiento de los controles oficiales.

Además, la minería ilegal y la extracción no autorizada de madera siguen representando importantes factores de degradación ambiental en amplias zonas de la selva amazónica.

Sin embargo, el contexto presenta una realidad compleja. Durante los últimos años se observaron avances significativos en la reducción de la deforestación bajo la administración de Luiz Inácio Lula da Silva, alcanzando los niveles más bajos desde 2017.

Del mismo modo, durante 2025 los incendios disminuyeron considerablemente respecto de años anteriores, consolidando una tendencia positiva que ahora enfrenta nuevos desafíos climáticos.

El Niño podría intensificar el riesgo de fuego en amplias regiones

Las proyecciones climáticas indican que el fenómeno de El Niño podría adquirir una intensidad significativa durante el segundo semestre de 2026. Esta situación favorecería temperaturas superiores a los promedios históricos y una mayor sequedad de la vegetación.

Los antecedentes muestran que estos eventos suelen potenciar la ocurrencia de incendios forestales. En 2015, por ejemplo, la incidencia del fuego aumentó de manera considerable en comparación con los años previos.

Por otra parte, durante 2024 la combinación entre una intensa sequía y condiciones asociadas a El Niño generó más de 140.000 incendios en la Amazonía, convirtiéndose en uno de los registros más elevados de las últimas décadas.

Las áreas consideradas de mayor riesgo incluyen el Pantanal, el Cerrado y la Amazonía oriental, regiones especialmente sensibles durante los períodos de escasez de lluvias.

Qué hacer en caso de ver un incendio.
La Amazonía enfrenta una creciente amenaza de incendios mientras aumenta la preocupación por el impacto de El Niño.

Cómo podría prevenirse una crisis ambiental de gran escala

Los especialistas coinciden en que la prevención resulta fundamental para evitar incendios masivos durante los próximos meses. Una de las medidas prioritarias consiste en reforzar la vigilancia satelital y los operativos de control en zonas donde se registran actividades ilegales.

Asimismo, el fortalecimiento de brigadas forestales, la creación de cortafuegos estratégicos y la rápida detección de focos de calor permiten actuar antes de que los incendios se expandan de manera incontrolable.

Por otro lado, la restauración de áreas degradadas y la protección de bosques intactos ayudan a conservar la humedad natural del ecosistema, reduciendo la susceptibilidad al fuego.

Además, la cooperación entre gobiernos, comunidades locales, pueblos indígenas y organismos científicos resulta clave para desarrollar sistemas de alerta temprana y planes de respuesta coordinados.

La justicia exige acciones concretas frente al escenario climático

La preocupación por el panorama previsto también alcanzó al ámbito judicial. La Corte Suprema de Brasil solicitó a los estados amazónicos información detallada sobre las medidas de preparación que están implementando ante el riesgo creciente de incendios.

La decisión refleja la necesidad de avanzar hacia estrategias preventivas capaces de anticiparse a las emergencias ambientales y reducir sus consecuencias sobre la biodiversidad.

Mientras tanto, miles de kilómetros de selva continúan enfrentando una amenaza que podría agravarse durante los próximos meses. La capacidad de respuesta temprana será determinante para proteger uno de los principales reguladores climáticos del planeta y preservar los servicios ecosistémicos esenciales que brinda la Amazonía para toda la región.

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