Un equipo de investigación de Corea del Sur identificó cómo las plantas activan rápidamente un “interruptor” molecular oculto que les permite sobrevivir en ambientes fríos.
El estudio, publicado en el Journal of Integrative Plant Biology en noviembre de 2025, demuestra que las bajas temperaturas inducen una reconfiguración hormonal que desencadena la degradación de proteínas represoras y libera reguladores clave para activar genes maestros de resistencia.
El desafío del frío en el desarrollo de las plantas
Las olas de frío repentinas amenazan especialmente a las plantas en sus primeras fases de crecimiento. Los investigadores de la Universidad Nacional de Chonnam (CNU) descubrieron que el estrés por bajas temperaturas provoca la rápida degradación de las proteínas Aux/IAA, que normalmente bloquean la activación de genes relacionados con el crecimiento.
Al descomponerse estos represores, se liberan los reguladores ARF7 y ARF19, que activan el gen maestro CRF3, encargado de remodelar la arquitectura de las raíces para soportar condiciones adversas.
“El estrés por frío no solo ralentiza el crecimiento, sino que recablea activamente la señalización hormonal para adaptar el desarrollo de las raíces”, explicó el profesor Jungmook Kim, líder del estudio.

Integración de señales hormonales
El trabajo también reveló que el frío activa la señalización de las citoquininas, induciendo el gen CRF2, que actúa en conjunto con CRF3. Ambos genes funcionan como integradores, combinando señales ambientales con programas internos de desarrollo.
De esta manera, las vías de auxina y citoquinina convergen en los CRF, formando un módulo unificado de respuesta al frío que ajusta la iniciación de raíces laterales bajo estrés.
“Las plantas sobreviven porque integran el estrés externo con los programas internos de desarrollo. Hemos identificado uno de los interruptores clave que permiten esa integración”, añadió Kim.
Implicaciones para la agricultura
Los hallazgos ofrecen oportunidades para proteger cultivos frente a la creciente inestabilidad climática:
- Mejorar la señalización CRF2/CRF3 o estabilizar la actividad de ARF mediante la degradación dirigida de Aux/IAA.
- Desarrollar variedades capaces de mantener un crecimiento radicular estable en suelos fríos.
- Aumentar la eficiencia en la absorción de nutrientes y reducir el uso de fertilizantes.
- Crear moléculas sintéticas o bioestimulantes que protejan plántulas durante olas de frío extremo.
Perspectivas futuras
Durante la próxima década, esta vía molecular podría facilitar el cultivo en climas rigurosos y servir de base para el mejoramiento genético de precisión y la ingeniería basada en CRISPR de cultivos resilientes al clima.
El descubrimiento posiciona a la ciencia coreana en la vanguardia de la biotecnología agrícola, ofreciendo herramientas concretas para enfrentar los desafíos de la seguridad alimentaria en un mundo marcado por el cambio climático.



