Investigadores europeos, liderados por SINTEF en colaboración con la empresa suiza COWA Thermal Solutions, han desarrollado baterías térmicas un 85% más eficientes que las convencionales.
Estas soluciones, basadas en aluminio reciclado y sales especiales, permiten almacenar calor con mayor densidad y estabilidad que el agua caliente, abriendo un camino hacia viviendas y comunidades energéticas más autónomas y sostenibles.
La investigadora Galina Simonsen asegura que esta tecnología está lista para salir de los laboratorios y llegar a los hogares, gracias a su escala accesible y bajo coste.
El problema de las bombas de calor
Las bombas de calor son una herramienta clave para descarbonizar la calefacción, pero presentan una limitación: producen calor solo cuando hay electricidad disponible, no necesariamente cuando se necesita. ç
Las nuevas baterías térmicas resuelven este desafío al almacenar el calor excedente y liberarlo en el momento adecuado, mejorando el confort y la eficiencia energética.
Cómo funciona el sistema
El secreto está en los hidratos de sal, materiales de cambio de fase que:
- Atrapan moléculas de agua en su estructura cristalina.
- Al calentarse, pasan de sólido a líquido y absorben grandes cantidades de energía.
- Al enfriarse, se solidifican y liberan el calor de forma controlada.
Este comportamiento permite almacenar varias veces más calor por volumen que el agua, mantenerlo estable durante más tiempo y reducir el tamaño de los sistemas, algo crucial en viviendas con espacio limitado.

Ventajas principales
- Mayor eficiencia energética: cada kilovatio hora se aprovecha mejor.
- Confort mejorado: duchas seguidas sin pérdida de temperatura y calefacción disponible en horarios críticos.
- Economía circular: uso de aluminio reciclado y materiales abundantes, no tóxicos ni inflamables.
- Reducción de emisiones: menos dependencia de gas y menor huella de carbono.
- Estabilidad de la red eléctrica: se produce calor cuando conviene al sistema y se usa cuando conviene a las personas.
Innovaciones técnicas
Uno de los retos era lograr cargas y descargas térmicas rápidas y uniformes. Para ello, el equipo diseñó aletas térmicas de aluminio reciclado, que distribuyen la energía eficientemente.
El problema de la corrosión, habitual en el contacto entre sales y aluminio reciclado, se resolvió mediante oxidación electrolítica por plasma (PEO), que crea una capa cerámica ultrafina protectora. Esto garantiza durabilidad, menos mantenimiento y menos residuos a largo plazo.
Impacto en hogares y comunidades
En un escenario de ciudades electrificadas, estas baterías térmicas pueden convertirse en una pieza clave:
- Hogares: cada vivienda actúa como un pequeño almacén de energía renovable.
- Edificios colectivos: combinadas con fotovoltaica compartida, cubren gran parte de la demanda de agua caliente y calefacción.
- Climas fríos: facilitan redes de calor de barrio más flexibles y resilientes.
La innovación de SINTEF y COWA demuestra que la sostenibilidad puede ser silenciosa y cotidiana.
Estas baterías térmicas no buscan deslumbrar, sino integrarse en la vida diaria, guardando calor cuando sobra y entregándolo cuando hace falta. Un avance sencillo pero transformador que acerca la transición energética a millones de hogares europeos.



