La administración de Donald Trump ha impulsado la derogación del dictamen de peligro (Endangerment Finding), la base científica y jurídica que desde 2009 permitía regular las emisiones de gases de efecto invernadero bajo la Ley de Aire Limpio. Esta decisión elimina el marco legal federal que limitaba la contaminación atmosférica vinculada al transporte, la industria y las centrales eléctricas.
El dictamen se originó en el histórico fallo de la Corte Suprema en Massachusetts vs. EPA, que obligó a la agencia a determinar si los gases de efecto invernadero representaban un riesgo para la salud pública. En 2009, la EPA concluyó que sí lo eran, estableciendo un precedente clave para la política climática estadounidense.
Reacciones y críticas
La medida ha generado una fuerte reacción de organizaciones ambientales y estados que ya anunciaron demandas judiciales:
- Earthjustice calificó la decisión como “un golpe bajo” para millones de estadounidenses afectados por olas de calor, incendios forestales e inundaciones.
- Greenpeace USA acusó a la EPA de “traicionar su misión de proteger la salud humana y el medio ambiente” y de favorecer a la industria de combustibles fósiles.
Los críticos advierten que la eliminación del dictamen podría traducirse en:
- Mayores niveles de contaminación.
- Incremento en enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
- Costos económicos derivados de eventos climáticos extremos.
Implicaciones políticas y legales
La derogación anticipa una nueva batalla judicial. Expertos en derecho ambiental prevén que el conflicto podría escalar nuevamente hasta la Corte Suprema, reabriendo el debate sobre la autoridad federal para regular emisiones en un contexto de creciente polarización política.
Mientras tanto, legisladores demócratas y organizaciones climáticas presionan al Congreso para aprobar una legislación que refuerce la acción climática a nivel federal. Algunos estados y ciudades han señalado que mantendrán sus propias regulaciones para llenar el vacío dejado por la agencia federal.

Ciencia y salud pública
Los expertos recuerdan que la ciencia del clima no cambia por decreto: los gases de efecto invernadero atrapan calor en la atmósfera mediante un proceso físico conocido desde el siglo XIX. La discusión política puede redefinir normas y presupuestos, pero no altera las leyes de la termodinámica.
Además, los impactos en la salud ya son visibles:
- El estudio Trends in heat-related deaths in the US, 1999-2023 (JAMA) muestra que las muertes relacionadas con el calor se duplicaron en 25 años, pasando de 1.069 en 1999 a 2.325 en 2023.
- Una investigación en Nature Climate Change (2021) determinó que más de un tercio de las muertes por calor se deben al cambio climático provocado por el ser humano, lo que supone unas 9.700 muertes anuales en el mundo.
- Un estudio reciente concluyó que el 2,2% de las muertes estivales en Texas entre 2010 y 2023 estuvieron relacionadas con el calor extremo.
En paralelo, la base de datos PubMed registra más de 29.000 estudios revisados por pares sobre clima y salud, de los cuales más de 5.000 se centran en Estados Unidos. Más del 60% se publicaron en los últimos cinco años, reflejando la urgencia científica del tema.
Frío vs. calor: un equilibrio temporal
Los estudios también muestran que, aunque las muertes por frío están disminuyendo, todavía superan en 13 veces a las muertes por calor en EE. UU. Sin embargo, los expertos advierten que, una vez que el planeta se caliente 1,5 ºC adicionales, la reducción de muertes por frío dejará de compensar el aumento de muertes por calor, provocando un rápido incremento en la mortalidad total.
La derogación del Endangerment Finding marca un punto de inflexión en la política ambiental estadounidense. El desenlace dependerá de los tribunales, del Congreso y de la presión pública, en un momento en que los impactos del cambio climático son cada vez más visibles, costosos y letales.



