Un informe de la Environmental Justice Foundation advirtió que más de 500 buques chinos operan en alta mar en el área regulada por la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur. La flota se concentra en el límite de la Zona Económica Exclusiva de Chile.
El reporte, titulado “Invisible e Impune: La creciente amenaza de la flota potera de China en el Pacífico Sur”, señala que la presión se ejerce sobre la jibia, conocida científicamente como Dosidicus gigas. En consecuencia, crece la preocupación por la sostenibilidad del recurso.
Además, la masiva presencia extranjera coincide con denuncias de pescadores artesanales del norte chileno. En octubre de 2025 alertaron sobre decenas de naves frente a Iquique y exigieron mayor coordinación con Perú y Ecuador.

Chile como “puerto de menor resistencia”
El informe sostiene que Chile se habría convertido en un punto estratégico para estas embarcaciones. Mientras en 2025 ningún buque potero chino ingresó a puertos peruanos por fiscalizaciones más estrictas, en Chile las recaladas aumentaron de menos de 10 en 2024 a cerca de 180 el año pasado.
Este contraste instaló un debate sobre los estándares de control portuario y la capacidad de fiscalización. Asimismo, abrió cuestionamientos sobre el rol del país en la cadena logística de la flota extranjera.
Por lo tanto, el escenario no solo es ambiental, sino también geopolítico. La milla 201 se transforma en un espacio clave donde se cruzan intereses comerciales, conservación marina y soberanía económica.
Ley 21.134 en el centro del conflicto
El debate se reactivó en torno a la Ley 21.134, promulgada en agosto de 2019. La norma estableció que la jibia solo puede capturarse con potera o línea de mano, prohibiendo artes como el arrastre y el cerco.
Desde el sector industrial agrupado en Asociación de Industriales Pesqueros del Bío Bío, se cuestiona la ley por su impacto económico. Según sus cifras, desde 2019 han quedado sin capturar casi 800 mil toneladas, con pérdidas millonarias y cierre de plantas en Talcahuano, Coronel y Lota.
En contraste, el Consejo Nacional por la Defensa del Patrimonio Pesquero defiende la normativa como un avance democratizador. Sostiene que retroceder implicaría concentrar nuevamente el recurso en pocos actores.

La pesca de los buques chinos y sus impactos
La flota potera china opera principalmente con potentes sistemas de iluminación para atraer cardúmenes en aguas internacionales. Aunque actúa fuera de las 200 millas, su intensidad extractiva puede afectar poblaciones migratorias como la jibia.
Además, organizaciones ambientales advertieron riesgos de sobreexplotación y captura incidental de otras especies. A ello se suman denuncias internacionales sobre condiciones laborales en algunas flotas de aguas distantes.
En este contexto, Chile enfrenta un dilema estratégico. Mientras la presión extranjera crece en la frontera marítima, el desafío es fortalecer la fiscalización, promover inversión tecnológica nacional y asegurar que la explotación del recurso sea ecológicamente sostenible y socialmente justa.



