En Madagascar, comunidades locales y organizaciones internacionales trabajan en la creación de un bosque corredor que conectará el Parque Nacional Andasibe-Mantadia con la Reserva Especial de Analamazoatra. El objetivo es restaurar un hábitat fragmentado desde la década de 1960, que mantiene aisladas a doce especies de lémur por la expansión agrícola y ganadera.
El plan, liderado por la Mad Dog Initiative junto a la Abigail Ross Foundation for Applied Conservation (TDARFAC), busca reforestar 150 hectáreas de terreno degradado. Hasta ahora, ya se han recuperado 70 hectáreas con más de 100 especies de árboles autóctonos.
Ciencia aplicada y hongos micorrícicos
La estrategia no se limita a plantar árboles: se apuesta por la salud del suelo. Se inocula con hongos micorrícicos, que fortalecen las raíces y mejoran la absorción de nutrientes. Esta simbiosis ha reducido la mortalidad de los plantones a apenas 4%, logrando que algunas especies alcancen dos metros de altura en pocos años.
El corredor tendrá 6 km de longitud y 500 metros de ancho, permitiendo que los lémures se desplacen con seguridad entre reservas. Ya se han detectado familias de lémur de bambú oriental y, mediante monitoreo bioacústico, la presencia del lémur ratón de Goodman.

Conservación con enfoque comunitario
El proyecto involucra directamente a las comunidades rurales:
- Más de 30 personas trabajan en puestos fijos como recolectores de semillas, vigilantes y técnicos de vivero.
- Se construye un centro médico gratuito en Andasifahadimy, que beneficiará a diez comunidades.
- Al contratar vecinos, se reduce la presión sobre los recursos naturales y se generan ingresos sostenibles.
Este modelo integra conservación y desarrollo social, fortaleciendo la relación entre las comunidades y el bosque.
Retos y objetivos
Los expertos de la IUCN y TDARFAC advierten que la reforestación no sustituye al bosque primario intacto. Por ello, se trabaja en eliminar especies invasoras como el eucalipto, que obstaculiza el crecimiento de árboles nativos.
El objetivo final es completar la plantación de las 150 hectáreas para diciembre de 2027, con monitoreo constante mediante coordenadas GPS y registros de crecimiento. Según Abby Ross, directora ejecutiva de TDARFAC, los datos longitudinales del corredor servirán como modelo replicable en otras selvas tropicales húmedas.
La iniciativa en Madagascar demuestra que la restauración ecológica puede ser efectiva cuando combina ciencia aplicada, saberes locales y participación comunitaria. Aunque no reemplaza al bosque primario, este corredor verde ofrece una oportunidad para reconectar hábitats, salvar especies emblemáticas como los lémures y mejorar la calidad de vida de las comunidades.



