El Concejo Deliberante de San Miguel aprobó la ordenanza que establece la prohibición de la tracción a sangre (TAS) en el distrito.
La normativa busca proteger el bienestar animal, prevenir riesgos para la seguridad vial y garantizar condiciones de higiene pública. Se prohíbe el uso de animales para trasladar personas, residuos, materiales, mercaderías o cualquier tipo de carga.
La medida responde a un reclamo histórico que lleva más de 20 años en debate. El primer proyecto se había presentado en 2005, pero recién ahora se logró su aprobación definitiva.
Fundamentos de la prohibición
La erradicación de la tracción a sangre se sostiene en tres pilares principales:
- Bienestar animal: los caballos utilizados para tirar carros sufren desnutrición, deshidratación, heridas severas y sobreexposición a temperaturas extremas. La Ley Nacional 14.346 considera delito penal el maltrato y la crueldad hacia los animales.
- Seguridad vial y espacio público: los carros son vehículos lentos, sin iluminación adecuada, y generan alto riesgo de accidentes graves. Existen antecedentes de choques y obstrucciones ferroviarias provocadas por animales asustados.
- Integración social y laboral: la prohibición exige reemplazar los carros por vehículos sustentables (bicicarros o motovehículos eléctricos) y acompañar a las familias recicladoras con programas de inclusión laboral digna.
Reconocimientos en la misma sesión
En paralelo, el Concejo aprobó otras iniciativas:
- Beneplácito por la creación de la Plaza Papa Francisco en el predio de Santa María.
- Reconocimiento a la Unión de Familias Obreras (UFO) por su trayectoria comunitaria en su 70° aniversario.
- Declaración de ciudadano ilustre a Roberto Baschetti, por su aporte cultural y social.

Contexto nacional
Aunque la Ciudad Autónoma de Buenos Aires prohibió la TAS hace décadas, a nivel nacional aún falta una legislación unificada.
La erradicación avanza mediante ordenanzas municipales en distritos como Avellaneda, Berazategui y ahora San Miguel, además de proyectos de ley que buscan dar una solución integral.
Impacto social y ambiental
La prohibición de la tracción a sangre no solo protege a los animales, sino que también:
- Reduce riesgos viales en zonas urbanas.
- Mejora la higiene y seguridad en la recolección de residuos.
- Promueve la transición hacia modelos de trabajo más seguros y formales.
- Refuerza la construcción de una ciudad consciente, donde el bienestar animal y la seguridad vecinal son prioridades.
La decisión de San Miguel marca un hito en la lucha contra el maltrato animal y la precarización laboral.
La erradicación de la tracción a sangre es un paso hacia un modelo urbano más seguro, inclusivo y respetuoso con la vida. El desafío ahora será acompañar a las familias que dependen de esta práctica, garantizando alternativas sustentables y dignas.



