El Etna, ubicado en Sicilia, es el volcán más activo de Europa y un laboratorio natural para comprender los mecanismos que disparan las erupciones más violentas.
Un estudio dirigido por la Universidad de Cornell, con participación de la Universidad de Columbia y la Universidad de Hawái, analizó dos episodios explosivos separados por miles de años y reveló cómo las variaciones en los gases del magma —agua y dióxido de carbono— pueden definir si una erupción ocurre en cuestión de horas o tras semanas de retención.
Dos estilos eruptivos en un mismo volcán
- Erupción Pliniana de 122 a.C.: el magma ascendió desde 22 km de profundidad y quedó retenido entre 2 y 5 km bajo la superficie durante semanas. El escape lento de gases y la formación de cristales volvió el magma más viscoso, acumulando presión hasta generar una explosión súbita que lanzó cenizas a más de 26 km de altura y cubrió 530 km² de Sicilia.
- Evento Fall Stratified: ocurrido hace 4.000 años, el magma permaneció a mayor profundidad (24-30 km) con altos niveles de CO₂. La presión del gas provocó un ascenso rápido a 17,5 m/s y una erupción explosiva en pocas horas, sin fase de retención superficial.
El papel de los gases
El profesor Esteban Gazel explicó que el Etna es uno de los pocos volcanes donde agua y dióxido de carbono compiten por controlar la erupción:
- Cuando predomina el CO₂, la explosión ocurre rápido y desde gran profundidad.
- Cuando predomina el agua, el proceso se ralentiza y se concentra en niveles cercanos a la superficie.
Estos hallazgos muestran que un mismo volcán puede producir erupciones muy diferentes según la composición gaseosa del magma.

Técnicas de última generación
El estudio utilizó métodos avanzados para analizar burbujas microscópicas atrapadas en cristales de olivino:
- Espectroscopía Raman: permitió medir la densidad de CO₂ y calcular la presión y profundidad del magma antes de la erupción.
- Inclusiones magmáticas: pequeñas bolsas dentro de cristales que contienen restos de roca fundida o gas, claves para reconstruir la historia del magma.
- Modelos físicos y químicos: estimaron la cantidad original de agua y CO₂ y las condiciones de almacenamiento en la corteza terrestre.
Implicaciones para la predicción volcánica
Comprender cómo influyen los gases en la explosividad del Etna tiene consecuencias directas para la evaluación de riesgos volcánicos:
- Mejora los sistemas de alerta temprana en regiones habitadas.
- Permite crear modelos más precisos para anticipar erupciones en otros volcanes activos.
- Ya se están aplicando estas técnicas en volcanes de Chile, Hawái y otros países, con el objetivo de construir modelos globales de predicción.
El estudio demuestra que la explosividad del Etna depende tanto del agua como del dióxido de carbono presentes en el magma. Esta dualidad explica por qué el mismo volcán puede generar erupciones lentas y retenidas o explosiones rápidas y profundas.
La investigación no solo aporta información clave sobre Sicilia, sino que también abre la puerta a mejorar la preparación ante riesgos volcánicos en todo el mundo.



