Un sorprendente fenómeno natural pintó de rojo el cielo de Japón entre junio de 2024 y marzo de 2025. Las auroras rojas, observadas durante este periodo, revelaron un extraño comportamiento atmosférico que desafió los modelos espaciales vigentes.
Este evento lumínico se desplegó durante episodios de actividad solar moderada, pero con una inyección de energía más intensa de lo estimado por las agencias espaciales.
Auroras rojas de Japón y su impacto en las tormentas solares
Un estudio publicado por la Universidad de Hokkaido y el Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa en la revista Space Weather and Space Climate indicó que las emisiones geomagnéticas alcanzaron altitudes inusuales para estas regiones.
Este fenómeno, registrado con instrumentos especializados y fotografías de científicos ciudadanos, mostró un cambio en la composición iónica de la atmósfera sin precedentes en el ciclo solar actual.
La preocupación de los científicos se centró en las altitudes alcanzadas por las auroras. Tradicionalmente, se forman entre 200 y 400 kilómetros sobre la Tierra; sin embargo, en Hokkaido, se extendieron entre los 500 y 800 kilómetros. Esto demostró que la atmósfera absorbió más energía de la que los modelos espaciales previeron.
El fenómeno se hizo visible cuando el viento solar impactó átomos de oxígeno en las capas más altas de la atmósfera, donde la baja densidad permitió una liberación energética sostenida.
La tormenta geomagnética de mayo de 2024 y sus efectos
El apogeo de estas observaciones ocurrió durante la tormenta del Día de la Madre, del 10 al 11 de mayo de 2024. Esta tormenta, con eyecciones de masa coronal clasificadas como G5, la categoría más alta según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica, comprimiendo la magnetósfera hasta cinco radios terrestres.
Este evento causó auroras en Asia, Europa y América del Norte y provocó un descenso del índice Dst a -412 nanoteslas, convirtiéndose en la sexta tormenta geomagnética más intensa desde 1957.
Los efectos de estas interacciones solares se prolongaron en la atmósfera superior durante meses, provocando eventos lumínicos inusuales hasta el primer trimestre de 2025, según los científicos japoneses.



