La Unión Europea ha destinado enormes sumas al sector pesquero en las últimas tres décadas, pero un reciente informe destaca que estas inversiones no han logrado proteger los océanos. A pesar de que se han dirigido alrededor de 31.000 millones de euros constantes, la efectividad económica y ambiental de estas políticas está en entredicho.
Subvenciones de la UE en cuestión: impacto limitado en los océanos
Un estudio de la organización ecologista Bloom revela que los fondos europeos han apoyado modelos de pesca que perjudican los ecosistemas marinos. Mientras tanto, los pescadores artesanales han recibido solo una fracción mínima de las ayudas.
El informe critica la falta de transparencia de la Comisión Europea en la gestión de estos fondos. Esta opacidad dificulta la evaluación precisa de cómo se utilizan realmente los recursos y su impacto.
Se estima que más del 50 % de las aguas europeas están sometidas a la pesca de arrastre, una práctica destructiva que afecta incluso a áreas protegidas. Esto contrasta con un promedio mundial del 14 %.
La ineficacia de las políticas comunitarias también ha sido señalada por el Tribunal de Cuentas Europeo, que ha mencionado repetidamente que no se ha logrado un estado ecológico saludable ni sostenibilidad en la explotación pesquera.
En cuanto a la distribución de los fondos, España es el principal receptor de subvenciones pesqueras, a pesar de que solo ocupa el tercer lugar en número de embarcaciones.
Para mejorar la situación, Bloom propone reformas como una mayor centralización de datos, eliminación de ayudas a la sobrecapacidad pesquera y apoyo a la regeneración ecológica. Estas medidas podrían generar un sector pesquero más sostenible y beneficioso para los ecosistemas marinos.
Esta situación reaviva el debate sobre cómo deben utilizarse los recursos públicos dedicados a la pesca, instando a un equilibrio entre la protección de los océanos y el bienestar económico del sector.



