La conectividad entre Argentina y Chile a través del histórico Cruce Andino volvió a consolidarse luego de finalizar las obras de restauración y estabilización vial en el Paso Internacional Vicente Pérez Rosales. La intervención permitió recuperar un tramo afectado por desmoronamientos vinculados al clima y la geología del territorio.
De esta manera, la Intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi confirmó la finalización de los trabajos que garantizaron nuevamente el tránsito en uno de los corredores turísticos más destacados de la Patagonia binacional. Además, la mejora mantiene operativo el vínculo entre Puerto Frías y la frontera internacional.
Asimismo, la recuperación del camino representa un avance para una ruta que combina naturaleza, paisaje y conservación, ya que atraviesa ambientes de gran importancia ecológica dentro de áreas protegidas compartidas entre Argentina y Chile.

Ingeniería sustentable para un territorio de alta sensibilidad ambiental
Las tareas se desarrollaron en sectores donde los movimientos de suelo habían comprometido la seguridad del camino. Por ello, los equipos técnicos repararon el sistema de alcantarillado vial y construyeron una estructura de contención para reforzar la estabilidad del terreno.
Entre las soluciones aplicadas se destacó la instalación de un muro de contención tipo tabla estacada, diseñado para resistir las condiciones extremas de humedad, precipitaciones abundantes y cambios del suelo propios de la región cordillerana.
Además, la obra incorporó materiales adaptados al entorno natural, como rollizos de coihue combinados con caños de acero y sistemas de tensado mediante cables. De esta forma, se buscó extender la durabilidad de la infraestructura y reducir posibles impactos sobre el ecosistema de la selva valdiviana.
La intervención también priorizó métodos constructivos compatibles con un área de alto valor ambiental, donde la conservación de la biodiversidad requiere equilibrar las necesidades humanas con la protección del paisaje natural.
Cooperación binacional para conservar una ruta histórica
El proyecto fue posible gracias al trabajo coordinado entre organismos públicos y empresas privadas de Argentina y Chile. En este sentido, el Parque Nacional Nahuel Huapi aportó personal especializado, logística y transporte mediante embarcaciones para trasladar materiales a través del Lago Frías.
Por su parte, la empresa chilena Turistour colaboró con maquinaria vial y trabajadores especializados, mientras que la firma argentina Turisur brindó materiales, insumos, alojamiento y apoyo operativo durante el desarrollo de las tareas.
Como resultado, la articulación permitió completar las obras en apenas siete días, reduciendo los tiempos de interrupción y garantizando la seguridad de visitantes y pobladores que utilizan este corredor turístico.

La importancia ecológica del Cruce Andino
El Cruce Andino no solo funciona como una vía turística internacional, sino también como un recorrido de enorme relevancia ambiental. La travesía conecta San Carlos de Bariloche, en Argentina, con Puerto Varas, en Chile, atravesando lagos y paisajes protegidos de la cordillera.
El trayecto incluye la navegación por los lagos Nahuel Huapi, Frías y Todos los Santos, además del paso por ecosistemas donde habitan especies nativas y bosques fundamentales para la regulación hídrica y climática de la región.
Por ello, mantener esta conexión mediante obras adaptadas al ambiente permite promover un turismo responsable, fortalecer economías locales y preservar uno de los corredores naturales más valiosos de Sudamérica.
La recuperación del Paso Internacional Vicente Pérez Rosales reafirma que la infraestructura y la conservación pueden avanzar de manera conjunta, impulsando un modelo de desarrollo basado en la cooperación, el respeto por la naturaleza y la integración regional.



