Un equipo internacional de científicos liderado por la Universidad Macquarie de Australia y la organización Wildlife Conservation Society (WCS) identificó 165.922 km² de arrecifes de coral en 71 países y 100 territorios con una elevada capacidad para resistir y recuperarse de los efectos del cambio climático.
El estudio, presentado en la Conferencia Nuestro Océano en Mombasa (Kenia), amplía los resultados de la iniciativa 50 Reefs de 2018, triplicando el número de arrecifes con potencial de resiliencia climática.
Distribución y características
Los arrecifes resilientes se concentran en cinco países principales:
- Australia
- Bahamas
- Cuba
- Indonesia
- Filipinas
Los científicos concluyen que algunos arrecifes logran resistir gracias a condiciones oceánicas favorables que reducen el impacto del calentamiento, mientras otros han desarrollado tolerancia al estrés térmico o una capacidad rápida de recuperación tras fenómenos extremos.
Metodología del estudio
El análisis se basó en más de 45.000 observaciones de arrecifes realizadas entre 1960 y 2025, junto con datos climáticos, oceanográficos y de presión humana.
Los resultados fueron procesados mediante modelos de aprendizaje automático, lo que permitió identificar patrones de resiliencia a escala global.

Preocupaciones y desafíos
A pesar del hallazgo, los investigadores alertaron que solo el 28% de los arrecifes identificados se encuentran dentro de áreas protegidas.
Esto deja más de 119.000 km² expuestos a amenazas como la sobrepesca, la contaminación y el desarrollo costero sin medidas de conservación.
Campaña internacional
La publicación del informe coincide con el lanzamiento de la campaña Our Reefs, Our Future, impulsada por WCS, WWF y The Nature Conservancy (TNC).
La iniciativa reclama a los gobiernos una mayor protección de los arrecifes más resilientes frente al cambio climático.
Importancia estratégica de los arrecifes de coral
Aunque cubren menos del 1% del océano, los arrecifes de coral son fundamentales para la vida marina y humana:
- Protección costera: actúan como rompeolas naturales, reduciendo hasta un 95% la energía del oleaje y evitando inundaciones y erosión.
- Mitigación climática: absorben dióxido de carbono (CO₂) y participan en el ciclo global del carbono.
- Adaptación basada en ecosistemas: proveen seguridad alimentaria y medios de vida para unos 850 millones de personas, fortaleciendo la resiliencia de comunidades costeras.
- Biodiversidad: albergan cerca de una cuarta parte de todas las especies marinas, funcionando como refugios genéticos vitales en un clima cambiante.
El descubrimiento de casi 166.000 km² de arrecifes resilientes demuestra que aún existen ecosistemas con capacidad de sobrevivir y recuperarse frente a la crisis climática.
Sin embargo, la falta de protección efectiva para la mayoría de ellos plantea un desafío urgente: garantizar que estos refugios naturales puedan cumplir su rol como barreras contra tormentas, sumideros de carbono y fuentes de biodiversidad.



