Un equipo de investigadores liderado por la Universidad de Manchester logró esclarecer uno de los interrogantes más importantes de la vulcanología: por qué volcanes con características similares pueden registrar erupciones muy diferentes.
El trabajo, basado en el análisis del magma expulsado durante la erupción del volcán Tajogaite en 2021, en La Palma, España, indica que la historia térmica del magma desempeña un papel decisivo antes de que ocurra una erupción.
Además, los resultados aportan nuevos elementos para comprender cómo evolucionan los procesos internos del volcán y ofrecen herramientas que podrían mejorar la interpretación de las señales utilizadas para anticipar eventos eruptivos.

La cristalización del magma determina la intensidad de las erupciones
Los especialistas comprobaron que el sobrecalentamiento del magma puede retrasar durante varias horas la formación de cristales mientras el material asciende desde el interior de la Tierra hacia la superficie.
Ese fenómeno ocurre porque las temperaturas extremadamente elevadas eliminan pequeños núcleos cristalinos que normalmente favorecen el crecimiento de nuevos minerales. Como consecuencia, el magma permanece más homogéneo y conserva una textura mucho más fluida.
En estas condiciones, el ascenso resulta más rápido y los gases quedan atrapados durante mayor tiempo, favoreciendo erupciones con intensas fuentes de lava. En cambio, cuando los cristales aparecen tempranamente, el magma aumenta su viscosidad, asciende con menor velocidad y permite una liberación gradual de los gases, generando episodios eruptivos más moderados.
Experimentos que recrearon el interior de un volcán
Para comprender estos procesos, los investigadores reprodujeron en laboratorio las condiciones de presión y temperatura presentes dentro de un volcán utilizando muestras del magma del Tajogaite.
Posteriormente, recurrieron a técnicas avanzadas de microtomografía mediante rayos X en Diamond Light Source, junto con experimentos complementarios realizados en Praga, para observar en tiempo real cómo evolucionaba la cristalización.
Los ensayos mostraron diferencias muy marcadas. Mientras el magma sin sobrecalentamiento comenzó a formar cristales en aproximadamente veinte minutos, el material previamente sometido a temperaturas extremas demoró más de ocho horas en iniciar ese proceso.

Cambios que también modifican el entorno natural
Las variaciones en la dinámica eruptiva no solo alteran el comportamiento del volcán, sino también el ambiente que lo rodea. La velocidad del flujo de lava, la cantidad de gases emitidos y el tipo de erupción condicionan la transformación del paisaje y la recuperación posterior de los ecosistemas.
Cuando predominan coladas rápidas y extensas, grandes superficies de vegetación quedan cubiertas por roca volcánica, modificando temporalmente los hábitats de numerosas especies. Sin embargo, esos nuevos sustratos también representan el inicio de procesos de sucesión ecológica que, con el tiempo, permiten la colonización de líquenes, musgos y plantas pioneras.
Asimismo, la liberación de minerales procedentes del magma contribuye a enriquecer los suelos volcánicos tras largos períodos de meteorización, favoreciendo posteriormente el establecimiento de comunidades vegetales y el regreso gradual de la fauna.
Nuevas herramientas para anticipar riesgos volcánicos
Los datos obtenidos fueron incorporados a modelos numéricos que simulan el ascenso del magma dentro de la corteza terrestre, permitiendo evaluar con mayor precisión la evolución de una futura erupción.
Este enfoque incorpora un factor que hasta ahora había recibido menor atención: la influencia de la historia térmica del magma sobre la velocidad de cristalización y el comportamiento eruptivo.
De este modo, la investigación amplía el conocimiento sobre los procesos internos de los volcanes y podría fortalecer los sistemas de monitoreo, facilitando evaluaciones de riesgo más precisas para las poblaciones y los ecosistemas ubicados en regiones volcánicas activas.



