El aumento del abandono de perros en la ciudad de Córdoba se consolidó como una problemática ambiental y social que preocupa a organizaciones proteccionistas y profesionales veterinarios. La presencia de animales sin hogar impacta tanto en su bienestar como en el equilibrio de los entornos urbanos y rurales.
Aunque no existen estadísticas oficiales sobre la cantidad de perros que viven en las calles de la provincia, especialistas coinciden en que el fenómeno cambió significativamente durante los últimos años. En la actualidad,0 la mayor parte de estos animales tuvo un hogar antes de quedar expuesta al abandono.
Además del sufrimiento que padecen los perros, esta situación incrementa la demanda sobre refugios, servicios veterinarios y programas municipales destinados al control poblacional y la protección animal.

Los rescates aumentan mientras los refugios trabajan al límite
Las organizaciones dedicadas al rescate de animales sostienen que la cantidad de abandonos continúa creciendo. Desde Cani Jelp señalaron que reciben entre 25 y 30 perros por mes, una cifra que refleja la magnitud del problema que atraviesa la ciudad de Córdoba.
Sin embargo, la disponibilidad de espacio resulta insuficiente para responder a todos los casos. Por ese motivo, los refugios priorizan el ingreso de animales con enfermedades graves, lesiones o evidentes signos de maltrato.
A su vez, muchos perros rescatados presentan hemoparásitos transmitidos por garrapatas, además de cuadros de desnutrición, heridas e infecciones que requieren tratamientos prolongados antes de poder ser dados en adopción.
El abandono reemplazó al nacimiento de perros en la calle
Otro de los cambios detectados por los especialistas está relacionado con el origen de los animales que permanecen en la vía pública. Actualmente, casi todos provienen de hogares donde fueron descartados por distintas circunstancias.
Asimismo, la problemática ya no afecta únicamente a perros mestizos. También aparecen con frecuencia ejemplares de raza abandonados cuando requieren mayores cuidados médicos o presentan problemas de comportamiento.
Los veterinarios también advierten sobre otra práctica habitual: propietarios que permiten que sus mascotas circulen libremente durante el día. Aunque esos animales tengan dueño, permanecen expuestos a accidentes, enfermedades, reproducción sin control y conflictos con la fauna urbana.

Castración y políticas públicas para enfrentar una problemática creciente
Los especialistas consideran que las campañas de castración representan una herramienta fundamental para controlar la sobrepoblación canina. No obstante, sostienen que por sí solas no alcanzan para resolver una situación cada vez más compleja.
En ese sentido, plantean la necesidad de implementar registros que permitan conocer cuántos animales existen, cuáles fueron esterilizados y qué ocurre con ellos posteriormente. Esa información facilitaría la planificación de políticas públicas más eficaces.
Al mismo tiempo, remarcan la importancia de fortalecer programas de educación ambiental, adopción responsable, identificación mediante microchips y controles sobre la tenencia de animales para reducir el abandono y sus consecuencias.
Cómo prevenir el abandono de animales
Evitar que un perro termine en situación de calle comienza mucho antes de que aparezcan dificultades económicas o cambios familiares. La tenencia responsable implica asumir un compromiso que se mantiene durante toda la vida del animal.
Entre las medidas más efectivas se encuentran la esterilización, la identificación, la vacunación y la atención veterinaria periódica. También resulta fundamental evaluar previamente si existen los recursos, el tiempo y el espacio necesarios antes de adoptar una mascota.
Asimismo, cuando una familia enfrenta problemas para continuar con los cuidados, es recomendable buscar alternativas como redes de tránsito, asociaciones protectoras o procesos de adopción responsable. De esa manera se evita que el animal quede expuesto a enfermedades, accidentes, hambre o maltrato, al tiempo que se reduce el impacto ambiental generado por el crecimiento de poblaciones de perros abandonados en los ecosistemas urbanos.



