La NASA está afinando los detalles para una misión crucial que busca evitar que el telescopio espacial Swift reingrese a la atmósfera terrestre de manera incontrolada. Este telescopio, vital para explorar el universo, ha experimentado una pérdida de altitud alarmante debido a las condiciones extremas del clima solar reciente.
Misión robótica para salvar al Swift
Para abordar esta emergencia, la NASA ha contratado a Katalyst Space Technologies, una startup encargada de estabilizar el observatorio y asegurar su regreso a una órbita segura. La operación, que implica una inversión cercana a los 30 millones de dólares, incluirá el despliegue de un robot especialmente diseñado.
El dispositivo, llamado Link, tiene el tamaño de un refrigerador y cuenta con tres brazos mecánicos de un metro de longitud. Estos brazos terminan en pinzas que se ajustarán a la estructura del Swift, permitiendo maniobrarlo con precisión en el espacio.
Lanzado originalmente en noviembre de 2004 por un costo inicial de 250 millones de dólares, el Swift es conocido por su habilidad para captar eventos cósmicos breves como las explosiones de supernovas. Sin embargo, el incremento de la actividad solar en 2024 causó una expansión de la atmósfera terrestre, aumentando la fricción y reduciendo la altitud del observatorio.
De no ejecutarse una intervención inmediata, los informes señalan que el telescopio podría quemarse en la atmósfera para finales de 2026. Según Nicky Fox, jefa de misiones científicas de la NASA, perder el Swift significaría la desaparición de una capacidad técnica que no cuentan con recursos para reemplazar.
Operación compleja y el futuro del Hubble
El plan de Katalyst Space Technologies es que el robot Link se acople al Swift y eleve gradualmente su altitud de 360 a 600 kilómetros de distancia de la Tierra. Este proyecto fue un desafío para la empresa, que tenía menos de un año para desarrollar y fabricar el dispositivo antes de que el Swift alcanzara el punto de no retorno.
El lanzamiento se realizará desde un atolón en las Islas Marshall en el Océano Pacífico, empleando un cohete Pegasus de Northrop Grumman. El cohete será liberado a 40,000 pies de altura, encendiendo sus motores de tres etapas para posicionar al robot en el espacio en diez minutos.
Se estima que el robot tardará aproximadamente un mes en encontrar al Swift, seguido de varios meses de empuje gradual. Si se logra esta maniobra, el telescopio podría seguir operativo hasta septiembre, extendiendo su vida útil al menos un año más.
Esta misión de alto riesgo y recompensa es considerada por la NASA como una opción más económica que construir un nuevo dispositivo desde cero. Además, ofrecerá lecciones valiosas para un posible rescate del telescopio espacial Hubble en 2028.
Shawn Domagal-Goldman, director de astrofísica de la NASA, reconoció el escepticismo inicial en la comunidad científica. Mientras tanto, Ghonhee Lee, CEO de Katalyst, destacó que el Swift no fue diseñado para recibir asistencia, lo que convierte este logro en un precedente importante para el mantenimiento de satélites en órbita.



