El asombroso ratón andino ha conquistado un hábitat donde la mayoría de los mamíferos no podrían sobrevivir. Este pequeño roedor desafía las condiciones extremas en altitudes superiores a los 6.700 metros, enfrentándose a un ambiente con temperaturas bajo cero y una baja disponibilidad de oxígeno.
El ratón andino desafía las alturas extremas
Investigaciones recientes, publicadas en la prestigiosa revista Science, revelan cómo este roedor ha logrado desarrollar estrategias de supervivencia únicas. A diferencia de otras especies montañesas, su resiliencia no se basa en una hemoglobina modificada, sino en un metabolismo excepcionalmente eficiente que le permite generar calor corporal de manera interna.
El Phyllotis vaccarum, o ratón de orejas de hoja andino, utiliza su tejido adiposo marrón y musculatura para producir calor a partir de los nutrientes. Esta capacidad de mantener una temperatura corporal estable es vital para resistir las condiciones inhóspitas de las cumbres de la Puna de Atacama.
Curiosamente, su adaptación no termina ahí. Ha evolucionado para consumir plantas alpinas tóxicas, desarrollando genes que desintoxican estos compuestos vegetales, lo que amplía su dieta en un entorno tan desafiante.
Los científicos han estudiado 167 ejemplares de este ratón en 33 ubicaciones distintas, constatando que la selección natural ha jugado un papel crucial en la preservación de estas adaptaciones genéticas a lo largo de las generaciones.
Este hallazgo desafía la concepción establecida sobre la evolución en alturas extremas, sugiriendo que la naturaleza puede desarrollar soluciones inesperadas para sobrevivir en los lugares más difíciles del planeta.
El estudio en Science proporciona nuevas perspectivas sobre cómo los mamíferos pueden adaptarse a condiciones extremas, lo que podría informar futuras investigaciones en fisiología y adaptación al cambio climático.



