El Informe Ambiental 2026 de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) advierte que Argentina perdió más de 550.000 hectáreas de bosque nativo entre 2022 y 2024, consolidando un retroceso ambiental marcado por la degradación de suelos, sequías prolongadas, debilitamiento de áreas protegidas y una matriz energética dependiente en más de un 80% de combustibles fósiles.
Este panorama aleja al país de las metas internacionales previstas para 2030 y refleja el incumplimiento de compromisos asumidos en el Acuerdo de París y en el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal.
Principales hallazgos del informe
Retrocesos normativos y desfinanciamiento estatal: debilitamiento de instituciones ambientales y caída del 32,3% en el presupuesto de Parques Nacionales respecto de 2023.
Bosques en riesgo: 211.974 hectáreas destruidas en 2022, 173.816 en 2023 y 165.061 en 2024. Los incendios forestales explicaron el 13% de la pérdida total.
Biodiversidad deteriorada: Argentina debía presentar en 2026 su Reporte Nacional de Biodiversidad, pero incumplió el plazo. Actualmente, solo el 13% del territorio terrestre y el 7% del marítimo están protegidos, muy lejos del objetivo del 30%.
Emisiones elevadas: en 2022 se emitieron 401 millones de toneladas de CO₂e, con el sector energético como principal responsable (50%).
Dependencia fósil: más del 80% de la matriz energética se basa en gas natural y petróleo.
Impactos sociales y económicos
El retroceso ambiental no solo afecta la biodiversidad, sino también la vida cotidiana:
- Comunidades rurales y pueblos originarios: sufren directamente los desmontes, incendios y degradación de fuentes de agua.
- Producción agropecuaria: la sequía histórica de 2023 generó pérdidas millonarias y en 2026 el 30% del territorio sigue bajo condiciones de sequía.
- Desigualdades sociales: los sectores más vulnerables carecen de recursos para protegerse o trasladarse frente a la degradación ambiental.

Consecuencias de la pérdida de bosques
Los bosques cumplen funciones esenciales:
- Regulación del clima.
- Conservación de la biodiversidad.
- Protección de suelos y ciclos hídricos.
- Sustento para comunidades rurales y pueblos originarios.
Su destrucción acelera la erosión, reduce la capacidad productiva de los suelos y aumenta el riesgo de incendios.
Recomendaciones de FARN
El informe plantea que revertir este escenario requiere:
- Controles efectivos sobre desmontes.
- Financiamiento adecuado para la Ley de Bosques.
- Prevención y combate de incendios forestales.
- Recuperación de capacidades estatales y fortalecimiento de organismos de control.
- Participación comunitaria en decisiones territoriales.
Argentina se encuentra lejos de cumplir las metas ambientales de 2030: reducir emisiones, conservar el 30% de los territorios, frenar la pérdida de biodiversidad y restaurar ecosistemas degradados.
La continuidad de la dependencia fósil, la pérdida de bosques y el incumplimiento de compromisos internacionales reflejan una distancia creciente entre los discursos oficiales y las políticas implementadas.
El Informe Ambiental 2026 advierte que sin un cambio de rumbo, los costos ambientales, económicos y sociales serán cada vez más difíciles de revertir.



