La NASA, a través de su Laboratorio de Propulsión a Chorro, ha descubierto que la Tierra no mantiene una rotación uniforme. Estudios satelitales revelan que la velocidad de rotación de nuestro planeta experimenta variaciones milimétricas, así como desviaciones del eje terrestre, un fenómeno conocido como oscilación polar. Esta oscilación implica el desplazamiento de los polos celestes en relación con los polos geográficos.
Aunque estos cambios son mínimos, como milisegundos en la duración del día, evidencian el impacto de factores naturales y del cambio climático. La actividad humana, junto con la redistribución de agua, está influyendo significativamente en estos fenómenos.
Factores Clave en la Rotación de la Tierra según la NASA
La NASA ha identificado tres fuerzas principales que influyen en la rotación terrestre. El primero es el deshielo de los polos. El derretimiento acelerado de glaciares en Groenlandia y la Antártida libera cantidades masivas de agua hacia los océanos, desplazando masa hacia el ecuador y ralentizando la rotación del planeta.
Otro factor es la fricción atmosférica. Fenómenos como El Niño alteran los patrones de viento y presión, afectando la velocidad de rotación de la Tierra. Según David Salstein, investigador financiado por la NASA, las variaciones atmosféricas, especialmente los cambios en las corrientes en chorro, pueden ser responsables de hasta el 90% de las fluctuaciones a corto plazo en la longitud del día.
Finalmente, la dinámica del núcleo terrestre también juega un papel crucial. La fricción de marea generada por la atracción gravitacional de la Luna disminuye la rotación de la Tierra a un ritmo de 1.5 a dos milisegundos por siglo. Además, los movimientos fluidos del núcleo externo redistribuyen la energía rotacional.
Estos elementos, combinados con la pérdida de agua subterránea y el ascenso del nivel del mar, afectan la distribución de masa del planeta. Cuando esta masa se desplaza hacia el ecuador, la Tierra reduce su velocidad de giro.



