En el árido paisaje del norte de Chile, un tren silencioso y limpio avanza sin emitir humo ni ruido, marcando un hito en la región de Antofagasta. Esta locomotora, operada por Ferrocarril de Antofagasta (FCAB), es pionera en Latinoamérica al funcionar con hidrógeno verde, un avance que podría transformar la minería y reducir significativamente las emisiones de CO₂ en una industria que, según McKinsey & Company, contribuye con un 7% a los gases de efecto invernadero.
¿Revolución en la Minería o Simple Experimento?
Este avance, sin embargo, no está exento de retos. Actualmente, el hidrógeno utilizado es transportado desde Brasil, elevando los costos y planteando la interrogante de si este es un camino viable hacia una minería más sostenible o si se trata simplemente de una iniciativa experimental costosa y localizada.
Fabricada en China, la locomotora de FCAB está adaptada para las rutas mineras del norte de Chile. Su tecnología híbrida de pilas de combustible de hidrógeno y baterías la hace más ligera que los modelos diésel, consumiendo menos energía. Antofagasta plc busca así reducir sus emisiones de carbono, priorizando el transporte de minerales como un objetivo clave en su estrategia de descarbonización.
David Fernández, gerente general de FCAB, ha señalado la falta de producción local de hidrógeno verde como un desafío, aunque la empresa opta por crear demanda anticipadamente, asumiendo los riesgos asociados.
El alto costo del hidrógeno verde es otro obstáculo. Mientras el hidrógeno gris cuesta entre 1 y 2 dólares por kilo, y el azul entre 2 y 3 dólares, el verde, producido con energías renovables, oscila entre 3 y 7 dólares. En Europa, es prácticamente imposible producirlo por menos de 4 euros por kilo, lo que lo convierte en un combustible aún caro comparado con el diésel.
La reducción en los costos de los electrolizadores, especialmente en China, ha sido un rayo de esperanza, con disminuciones significativas en los últimos años, según H2 Chile. Esta tendencia recuerda el descenso de precios que experimentó la energía solar.
Además de la locomotora, otros proyectos en Calama y Magallanes están explorando el potencial del hidrógeno verde en la minería y la producción de amoníaco verde, aunque enfrentan desafíos logísticos y normativos.
El gobierno chileno ha propuesto un “Proyecto de Ley de Fomento a la Industria del Hidrógeno Verde” para incentivar la demanda local mediante créditos fiscales, siguiendo el ejemplo de iniciativas similares en Europa.
En Sudáfrica, Anglo American ha introducido un camión minero híbrido alimentado por hidrógeno verde, lo que podría revolucionar el transporte pesado en la minería.
La minería del futuro deberá ser más sostenible, y el hidrógeno verde ofrece una alternativa prometedora. Sin embargo, su implementación masiva debe evitar replicar las desigualdades del pasado, como advierten organizaciones y expertos respecto a las exportaciones desde el Sur Global.
La locomotora de FCAB simboliza este cambio, aunque todavía debe demostrar si será un paso decisivo hacia un futuro minero sostenible o solo una anécdota costosa. Más sobre su primer viaje está disponible en Ferrocarril de Antofagasta (FCAB).



