El águila Poma, considerada la rapaz más grande de Argentina, está en el centro de una investigación en Jujuy que busca garantizar su conservación. Declarada en 2024 como “monumento natural” de la provincia, esta especie enfrenta múltiples amenazas, entre ellas la caza por parte de productores rurales que la ven como un riesgo para sus gallinas.
El seguimiento científico, a cargo de un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Jujuy y del Conicet, se realiza mediante cámaras trampa y rastreadores satelitales. Gracias a estas herramientas se logró identificar nidos, registrar su dieta y conocer los desplazamientos de juveniles a lo largo de las Yungas y hasta Tucumán.
El trabajo permitió descubrir que en Argentina la especie tiene presencia en Tiraxi, Ocloyas, Tilquiza, Los Paños, Calilegua e incluso en la serranía de Los Perales, cerca de la capital provincial. Estos registros son fundamentales para diseñar políticas de conservación que eviten la disminución de su población, que se estima en apenas mil individuos maduros en toda Sudamérica.
Sin embargo, uno de los principales desafíos continúa siendo el conflicto con las comunidades rurales. Los pichones y juveniles, en etapa de aprendizaje, suelen atacar gallinas al resultarles presas más fáciles que los animales silvestres. Esto genera tensiones que, en algunos casos, terminan en la caza ilegal de ejemplares.

Una especie que domina los cielos de las Yungas
El águila Poma es un verdadero símbolo de poder en las selvas de montaña. Con cerca de 80 centímetros de altura, plumaje negro, vientre castaño y una cresta distintiva en la cabeza, se la conoce como el “yaguareté del aire” por su imponencia. Su sola silueta planeando sobre el bosque transmite la magnitud de un depredador tope.
Su dieta, antes asociada exclusivamente a aves, demostró ser más variada de lo esperado. Los estudios recientes registraron la depredación de ardillas, roedores y otras especies de mamíferos, lo que amplía el conocimiento sobre su rol ecológico. Al controlar poblaciones de pequeños animales, cumple una función clave en el equilibrio del ecosistema.
El ciclo reproductivo del águila Poma también se estudia en detalle. Las cámaras trampa permitieron observar comportamientos de cuidado parental, cantidad de huevos y tasas de éxito en la cría de pichones. Algunos años se lograron nacimientos en todos los nidos monitoreados, mientras que en otras temporadas hubo pérdidas, en gran parte por depredación de huevos por urracas u otras aves oportunistas.
El reconocimiento como “monumento natural” en Jujuy representa un paso importante hacia su protección, pero no garantiza por sí solo su supervivencia. Se requiere fortalecer la educación ambiental en comunidades rurales, diseñar estrategias que reduzcan los ataques a gallinas y promover alternativas que eviten represalias contra esta ave majestuosa.

Características del águila Poma
El águila Poma (Spizaetus isidori) es considerada la rapaz más grande de Sudamérica y una de las más amenazadas. Su tamaño, su poderosa vista y su capacidad de caza la convierten en una especie tope en la cadena alimentaria. Puede alcanzar hasta dos metros de envergadura alar y su vuelo majestuoso le permite cubrir grandes distancias en busca de alimento.
Su hábitat preferido son las Yungas y las selvas de montaña, espacios con abundancia de presas y cobertura vegetal. Allí construye sus nidos en árboles altos y mantiene territorios extensos que comparte con muy pocos ejemplares, lo que explica la baja densidad poblacional.
A nivel cultural, fue históricamente reconocida por las comunidades andinas como un animal sagrado y símbolo de fuerza. Su rol como regulador natural de poblaciones animales y su valor identitario hacen que su conservación sea crucial tanto para la biodiversidad como para el patrimonio cultural de la región.
La conservación del águila Poma no es solo la defensa de una especie en peligro: es también la protección de los bosques de montaña y de toda la red de vida que depende de ellos. Garantizar su presencia en los cielos de las Yungas significa mantener viva la identidad ecológica y cultural del norte argentino.



