Ajolote: el increíble anfibio mexicano que puede regenerarse y está en peligro de extinción

El ajolote es uno de los anfibios más peculiares que existen. Se trata de una especie endémica propia de la Ciudad de México y debido a su historia y mitología, este animal considerado una deidad por las culturas prehispánicas y un símbolo del pasado lacustre del Valle del Anáhuac.

Debido a sus propiedades e increíble capacidad de regeneración, algunas investigaciones científicas apuntan a que en el futuro, será posible conocer más del genoma del ajolote y aplicar alguno de los mecanismos que utiliza para generarse con el objetivo de generar tratamientos para enfermedades crónicas y tratar órganos dañados.

¿Qué es un ajolote?

El ajolote, también conocido como axolote de Xochimilco (Ambystoma mexicanum) es un anfibio de la familia de las salamandras único en el mundo. A diferencia de otras salamandras, el ajolote es un animal microendémico, pues únicamente se encuentra en la naturaleza en el sistema de canales de Xochimilco, al sur del Valle de México.

Los ajolotes miden en promedio unos 25 centímetros de largo y pueden llegar a pesar hasta 110 gramos. Algunas personas suelen identificarlos porque su cuerpo resulta similar al de un renacuajo o a una lagartija; sin embargo, el ajolote posee características físicas y morfológicas únicas.

Según el Instituto de Biología de la UNAM, lo que hace especial a los ajolotes es que pueden alcanzar la madurez sexual y reproducirse sin perder las características físicas y morfológicas de su estado larvario, una característica se conoce como neotenia.

En la mitología mexicana, a esta especie se le relaciona con Xólotl, hermano gemelo de Quetzalcóatl que se convirtió en una de estas criaturas para evitar ser sacrificado. Una de las primeras referencias del ajolote se encuentra en el relato de fray Bernardino de Sahagún, que da cuenta del significado místico del anfibio para los pueblos prehispánicos del Valle de México:

“En la mitología náhuatl, Xolotl era una deidad, hermano mellizo de Quetzalcóatl, que rehusaba la muerte y que para escapar del verdugo se transformó en una planta de maíz de dos cañas (Xolotl), en una penca doble de maguey (metlmaguey o Xolotl) y por último en un pez llamado axolotl, lo cual no evitó que fuera atrapado y muerto…”

¿Qué cura el ajolote?

La neotenia de los ajolotes hace posible que como ningún otro vertebrado, estos anfibios posean una capacidad única para regenerar extremidades amputadas, además de órganos y otros tejidos que presentan daños, incluso la médula espinal y partes del sistema nervioso.

Esta característica ha atraído el interés de científicos y médicos, con el fin de analizar la estructura de su genoma y en un futuro, poder desarrollar terapias a partir del mismo para curar enfermedades crónicas; sin embargo, en la actualidad no existe ninguna aplicación del ADN del ajolote para curar enfermedades, una característica errónea que se le atribuye y alimenta el mercado negro de esta especie.

A principios de 2018, el Instituto de Investigación de Patología Molecular de Viena en Austria logró secuenciar el genoma completo del ajolote, el más grande de cualquier especie que se ha secuenciado hasta ahora, con una extensión diez veces mayor que el del ser humano. No obstante, hacen falta mayores investigaciones para saber qué

¿Dónde se encuentra?

En tiempos prehispánicos, el ajolote solía expandirse en todo el sistema lacustre del Valle de México, desde el lago de Texcoco hasta Xochimilco; sin embargo, en el presente su hábitat natural se ha reducido drásticamente y el único sitio donde aún existen algunos ejemplares en estado salvaje es en el sistema de canales de Xochimilco.

¿Por qué está en peligro de extinción?

A principios de 1990, se cree que existían más de 6 mil ejemplares de ajolote en todo el Valle de México; sin embargo, en la actualidad se estima que quedan poco menos de 30 ejemplares en estado salvaje en Xochimilco.

La dramática reducción de su hábitat debido al crecimiento de la mancha urbana, el uso de suelo para la agricultura y la caza para supuestos usos medicinales han disminuido drásticamente el sistema de canales que solía ser hogar del ajolote.

La Unión Internacional Para la Conservación de la Naturaleza (UICN) considera a esta criatura en peligro crítico de extinción, es decir, considera que está enfrentando a un riesgo de extinción extremadamente alto en estado de vida silvestre.

Y a pesar de que distintas universidades e instituciones han redoblado esfuerzos por criar ajolotes en cautiverio, es imposible regresarlos a su hábitat natural hasta que las distintas amenazas a las que se enfrenta puedan ser mitigadas.

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